Copyright © 1997. Depósito legal pp. 76-0010 ISSN 0378-1844. INTERCIENCIA 22(3): 123-130
Forma correcta de citar este articulo: SILVIA DIANA MATTEUCCI y AÍDA COLMA 1997. AGRICULTURA
SOSTENIBLE Y ECOSISTEMAS ÁRIDOS Y SEMIÁRIDOS DE VENEZUELA. INTERCIENCIA 22(3): 123-
130. URL: http://www.interciencia.org.ve
AGRICULTURA SOSTENIBLE Y ECOSISTEMAS ÁRIDOS
Y SEMIÁRIDOS DE VENEZUELA
SILVIA DIANA MATTEUCCI y AÍDA COLMA
Silvia Diana Matteucci. Licenciada en Ciencias Biológicas, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad de
Buenos Aires, Argentina (1967); PhD, de Duke University (1970). Coordinadora del Equipo de Ecología Regional de
Falcón, Venezuela (1975-1982). Es docente Investigador del Centro de Estudios Avanzados de la Universidad de Buenos
Aires, Argentina. Dirección: Silvia Diana Matteucci, Washington 1821, 1430 Buenos Aires, Argentina.
Aída Colma. Licenciada en Ciencias Biológicas, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad de Buenos
Aires, Argentina (1968); Miembro del Equipo de Ecología Regional de Falcón, Venezuela (19751982), Es docente
investigador en el Departamento de Ambiente y Tecnología Agrícola de la Universidad Nacional Experimental
Francisco de Miranda, Venezuela, Actualmente en el Año Sabático.
RESUMEN
Las estrategias de manejo de los recursos dependen de la concepción subyacente sobre la
dinámica de los ecosistemas. El enfoque será antagónico según se haga hincapié en la
estabilidad o en la resiliencia. En este último caso, el manejo respeta la heterogeneidad
temporal y espacial del ecosistema. Los ecosistemas áridos y semiáridos tienen un
funcionamiento de pulso-reserva; esto es, la heterogeneidad temporal es muy marcada. El
agua es el factor de control, la reposición es errática y discreta. Durante el período seco el
sistema se encuentra en un equilibrio inactivo, hasta que la lluvia desencadena el
crecimiento de la biomasa y se producen estructuras reservantes. El tamaño del pulso
depende de la intensidad del estímulo. La persistencia del sistema depende de la cantidad
de reservas almacenadas y de la cantidad de biomasa viva capaz de producir reservas.
Todo factor que interfiera con los mecanismos de acumulación o que acelere la pérdida de
las reservas disminuirá la resiliencia. La alta resiliencia de los ecosistemas áridos y
semiáridos determina que cuando se advierte el avance del deterioro, en general ya es
demasiado tarde para frenar el proceso. El manejo de estos ecosistemas es una empresa
delicada ya que pequeñas perturbaciones van disminuyendo su resiliencia hasta un valor
umbral en que un evento casual e impredecible puede destruir el ecosistema. Los
ecosistemas áridos y semiáridos de Venezuela ocupan el 4,6% del territorio nacional. Se
encuentran pauperizados, tanto ecológica como socioeconómicamente, por años de uso
desgastante basado sobre la cría de caprinos, sin manejo de rebaños y sin control
sanitario, al libre pastoreo de la vegetación seminatural. Las características de fragilidad y
resiliencia de los ecosistemas de zonas secas y su escasa importancia en extensión
parecen justificativos suficientes para desalentar todo intento de manejo. Sin embargo, la
función amortiguadora de la vegetación y la existencia de una población pauperizada
marginal son dos razones importantes para promover la investigación y el desarrollo
basados sobre una política de 'menor riesgo'. Los organismos gubernamentales han
enfocado el problema unidimensionalmente, basando sus acciones sobre la falta de agua.
Sin embargo, es el conjunto de interacciones biosocioculturales el que influye en el
mecanismo pulso-reserva modificando la resiliencia. Se propone un nuevo enfoque basado
sobre las experiencias recogidas en la región y con la participación de la comunidad desde
Página 1 de 15 AGRICULTURA SOSTENIBLE Y ECOSISTEMAS ÁRIDOS Y SEMIÁRIDOS ...
07/03/07 http://www.interciencia.org/v22_03/art02/index.html