LA PERIFERIA COMO NO-PAISAJE Aurora Fernández Polanco En 1933, Indalecio Prieto, ministro de Fomento de la II República, presenta su plan de enlaces ferroviarios de Madrid. La República vivía por entonces una efervescencia urbanística sin precedentes. Si el ensanche –el Plan Castro en Madrid y el Plá Cerdá de Barcelona- había sido el caballo de batalla de mediados de siglo XIX, ahora, los poderes públicos se enfrentan con entusiasmo al terrible problema del extrarradio: la aspiración de la capital –decía Indalecio Prieto en Mundo Gráfico- debe ser la muerte por asfixia de esos poblados que Blasco Ibáñez describió en su novela “La horda”. Creo –afirmaba- que el desenvolvimiento de las líneas férreas de Madrid debe tener como consecuencia, no la ampliación de esos poblados miserables y antihigiénicos, sino la creación de otros totalmente nuevos (Fernández Polanco, 1990, pág. 78). Para todo ello, el Estado pensaba incautarse las tierras de labor y dedicarlas a la construcción por procedimientos cooperativos. El Ministro de Fomento, cuyo concepto del urbanismo era fundamentalmente anglosajón- “cada familia una casa soleada con jardín y la sierra del Guadarrama como hermoso telón de fondo”-, quería alcanzar para la clase obrera el objetivo de los primeros suburbios anglosajones. En palabras de Lewis Munford: “aislarse del mundo como un monje y vivir como un príncipe”. Aquellos poblados de los que hablaba Prieto no están habitados ahora ni por monjes ni por príncipes sino por inquilinos de los “adosados” que invaden las laderas de la sierra. El lema de Indalecio Prieto quedaría por tanto un poco modificado: cada familia una casa, cuatro coches y jardín de un verde artificial que venden por metros cuadrados en las grandes superficies comerciales que articulan la zona. Es cierto que la periurbanización y la ciudad difusa (Dematteis,1998) son fenómenos estructuralmente nuevos y no una simple dilatación de las viejas periferias urbanas a escala regional, como es el caso paradigmático que presento: la II República realiza en plena guerra un Plan Regional para Madrid “de fuera adentro”, aprobado inmediatamente después de uno de los más destructores bombardeos. He