688 Estudios sociológicos XXXiii: 99, 2015 dernidades (que implican simultáneamente posibilidades de múltiples formas de desa- rrollo), y que podrían ser análisis predecesores del actual debate poscolonial. Pero creo que ante todo Velho siempre mantuvo esa preocupación por no mantenerse en dico- tomías estancas, por no pensar que una opción necesariamente clausura a otras, por saber que la vida está llena de paradojas, algunas de las cuales podemos superar y otras sólo transitarlas aceptando sus contradicciones. O tal vez únicamente sea que lo constante en la obra de Velho son sus transformaciones. David Harvey, Ciudades rebeldes. Del derecho de la ciudad a la revolución urbana, traducido por Juanmari Madariaga, Madrid, Akal, 2013, 238 pp. ÉdgaR tallEdos sáNcHEz Instituto de Turismo, umaR-Huatulco edgartalsan@gmail.com La ciudad usualmente es considerada un espacio de intercambio de mercancías. La aparición de ésta se encuentra vinculada a la histórica separación del trabajo agrí- cola frente a otras actividades como la artesanal, el intercambio comercial y la ge- neración de conocimiento cientíico en las universidades. Ciudades antiguas en el valle del Indo, en Mesopotamia, Egipto y China se basaron en una economía agrí- cola, hidrológica y fueron los asientos de un poder estatal, religioso y militar. En Grecia y Roma se constituyeron como verdaderos corazones de grandes imperios. Las medievales en Europa, ediicaron todo un arquetipo occidental de organización socioespacial urbana y comercial. Durante ese periodo estas fueron corporaciones municipales de ciudadanos “libres” incrustados en unidades territoriales general- mente feudales. Igualmente, fueron asientos del poder eclesiástico y de la burguesía emergente, así como del comercio irmemente organizado, donde fueron surgiendo las universidades. Hoy en día, el uso genérico del término ciudad se reiere a una unidad demográ- ica, económica y sobre todo política, generalmente más grande que un pueblo o vi- lla (Keil, 2009: 85). En ella la conlictividad social es ferviente. Aunque es preciso mencionar que en estos espacios urbanos históricamente han emergido revoluciones, protestas, disturbios e innumerables desacuerdos en la forma de organizar el mundo urbano, nunca han sido un espacio armonioso, sin conlicto o violencia. En el devenir histórico de éstas, ejemplos sobran: la Comuna de París de 1871, las revueltas de 1864; o igualmente en la violencia urbana que más recientemente consumió Belfast, destruyó Beirut, Sarajevo, que ocupó las calles de Seattle, Madrid, La Paz, São Paulo y Rio de Janeiro, entre muchas más. Por mucho tiempo la ciudad ha sido un epicentro de creatividad destructiva (p. 51). En términos de Eric Hobsbawn (2010): el motín, la