Psiquis EDITORIAL Página 1 de 4 El concepto de «índice precoz de respuesta terapéutica» J. L. González de Rivera Psiquis 1981; 2: 158-160 El estudio de las variaciones conductales y sin- tomáticas relacionadas con la administración de un fármaco psicotropo es la vía más lógica y directa para la valoración de su eficacia terapéutica. Las modificaciones biológicas inducidas por un psico- fármaco no son, en principio, de interés fundamen- tal para el clínico, que trata personas y no datos fi- siológicos. De hecho, la normalización forzada de algunos parámetros biológicos puede resultar anti- terapéutica, como sucede en el mecanismo paradó- jico descrito por Landolt con respecto al EEG del epiléptico. Más aún, y continuando con este ejem- plo, la persistencia de ligeras anomalías electroen- cefalográficas puede corresponderse con un estado clínico general mejor que el logrado con la aboli- ción de las mismas (1 ). Sin embargo, dos son las circunstancias en las que parámetros biológicos tienen importancia para la valoración de una respuesta terapéutica: la pri- mera de ellas es cuando tales parámetros, alterados por el psicofármaco, pueden constituir el substrato de una reacción adversa. Aún cuando la respuesta terapéutica psiquiátrica fuera satisfactoria, el efecto iatrógeno podría atenuar o invalidar la resultante global del tratamiento. Piénsese en las leucopenias asociadas a los neurolépticos y en las hiperprolacti- nemias, con sus riesgos carcinogénicos a largo pla- Departamento de Psiquiatría. Universidad de La Lagu- na. Tenerife. zo, que acompañan no sólo a los potentes antipsi- cóticos, sino también a fármacos administrados co- mo simples ansiolíticos. En el concepto de «res- puesta terapéutica» debe incluirse un factor con signo negativo, el de los efectos secundarios adver- sos, que debe ser también valorado. El segundo aspecto de los estudios biológicos en la valoración de eficacias terapéuticas viene da- do por la precocidad de la respuesta biológica con respecto a la conductual y sintomática. Antes de que la observación clínica y la autoevaluación del paciente permitan decidir sobre la magnitud de una respuesta terapéutica, aparecen ya signos biológi- cos, objetivos que nos permiten predecir cuál será esta respuesta. El parámetro biológico se convierte en estos casos no ya en un dato objetivo más de los efectos psicofarmacológicos. sino, sobre todo, en un índice precoz de valoración terapéutica. El de- sarrollo y empleo de estos índices biológicos so- brepasa las fronteras del mero interés científico, para constituir un tema clínico prioritario, suscepti- ble de importantes repercusiones asistenciales y – dato a no olvidar en una sanidad socializada– eco- nómicas. La capacidad de un parámetro biológico para constituir un índice precoz de respuesta terapéutica depende de la correlación que guarde con esta res- puesta, valorada con la metodología conductual y clínica apropiada. Esta correlación puede ser coin- cidente, es decir, repetida y consistentemente ob-