1 UN PO SIBLE CASO DE TREPO NEM ATO SIS PRO VENIENTE DE SABANALARGA (Atlántico, Colombia) José V. RODRÍGUEZ Laboratorio de Antropología Universidad Nacional de Colombia Francisco ETXEBERRÍA Facultad de Medicina Universidad del País Vasco INTRODUCCIÓN El diagnóstico de lesiones treponematósicas (sífilis; bejel o sífilis endémica; pian, frambe- sia, yaws, épian, bubas; y la pinta, mal de pinto o carate) en restos óseos prehispánicos y en las fuentes escritas de los cronistas de los siglos XVI a XVII ha suscitado agudas discusiones en los medios históricos y paleopatológicos. Los cronistas, como se puede colegir de sus afirmaciones, señalaron la abundancia de bubas y épian en el territorio de Colombia y relacionaron sus oríge- nes con las condiciones climáticas de América, el comercio inmoderado con mujeres y por con- tagio con objetos usados por enfermos. Dada la carencia de conocimientos médicos de la época es muy difícil discernir si la sintomatología corresponde a yaws o a sífilis venérea; éstas se observarían tanto en clima templado (Bogotá, Tunja) como caliente (Caribe, istmo de Panamá, Tocaima). Lo cierto es, según las crónicas, que esta enfermedad no constituía un mal epidémico y se curaba fácilmente con infusiones de guayacán y otras hierbas, haciendo sudar copiosamen- te al enfermo y manteniéndole una estricta dieta altamente proteínica y control en sus relaciones sexuales. Así, para la región andina las Relaciones geográficas del Nuevo Reino de Granada de 1571 y la Relación de Tunja de 1610 mencionan que, además de cámaras de sangre, sarna y algunos dolores de costado había bubas en territorio muisca (PATIÑO, 1983: 105, 340, 344): "Bubas hay muchas, principalmente entre los que se dan a mujeres, los cuales sufren de tullimientos y dolores; suélense curar con unciones y sudores [...]. Las enfermedades más ordinarias son romadizos fáciles, ventosedades, dolores de costado, mal de orina, y mal francés, ocasionado más de vicio que de naturaleza de la tierra [...]. Con las yerbas de bubas se curan ellas, que por eso se llaman así [...]". Para las regiones cálidas, la Descripción de la ciudad de Tocaima, de Gonzalo Pérez de Vargas, de 1544 (PATIÑO, op. cit., : 276), referente a los colimas de tierra caliente, se anota que "hay en este territorio mucho yeso y piedras de cal, y muchas y muy buenas maderas para edificios, entre las cuales hay una que llaman guayacán, que es lo que en España llaman palo- santo, conque curan las bubas, de lo cual hay grandísima copia". En la región de Darién, entre Panamá y Colombia, los indios cueva, según Kathleen ROMOLI (1987: 109) también sufrían de esta enfermedad y la curaban igualmente con tintura de guayacán o palo santo, abstinencia de comidas pesadas, del alcohol y de relaciones sexuales. De acuerdo a los cronistas, esta enfermedad era "propia plaga desta tierra" y "cúranse deste mal tan fácil - mente los indios como en España una sarna, y en menos la tienen". En Tierra Firme se la curaba "con otras yerbas y cosas que ellos saben". Gonzalo Fernández de Oviedo, en su Sumario de la Natural Historia de las Indias (1979: 219-221), señalaba que la principal virtud del guayacán era la de sanar el mal de las búas, bubas, mediante tisanas bebidas por las mañanas en ayunas, observando una estricta dieta, y "sanan sin ninguna duda muchos enfermos de aqueste mal". La enfermedad se transmitía "del ayuntamiento de hombre a mujer, como se ha visto muchas veces, y asimismo de comer en los platos y beber en las copas y tazas que los enfermos de este mal usan, y mucho más en dormir en las sábanas y ropa do los tales hayan dormido; y es tan grave y tra - bajoso mal, que ningún hombre que tenga ojos puede dejar de haber visto mucha gente podrida