Un trío olvidado. Consideraciones en torno al estudio de la música de juglares, ministriles y goliardos FBA – Cátedra de Historia de la Música I 1 UN TRÍO OLVIDADO. CONSIDERACIONES EN TORNO AL ESTUDIO DE LA MÚSICA DE JUGLARES, MINISTRILES Y GOLIARDOS. Fernando Martínez; Luciano Massa; Martín Messina; Leticia Zucherino; Martín Eckmeyer Introducción Dentro de la Historia de la Música, uno de los aspectos que recibe menor tratamiento en la profusa bibliografía que circula en las instituciones especializadas, 1 es el que se refiere a la música de juglares, ministriles y goliardos. Uno de los argumentos por los cuales pareciera justificarse la omisión de dichas prácticas en la bibliografía es el de la falta de documentación escrita, esto es, música conservada a partir de una notación musical decodificable. Pero tal vez subyazca otra razón, ya que no es casual que las músicas producidas por estos grupos están estrechamente vinculadas a la cultura popular medieval. Por ello, y para entender plenamente esta ausencia, es necesario reflexionar en torno al concepto de música imperante y enraizado en los ámbitos académicos occidentales, que ha llevado a la musicología histórica a desarrollar un determinado camino metodológico con una consecuente delimitación de su objeto de estudio. Leo Treitler describe cómo la música, en dichos estudios, se reduce al concepto de “obra” donde la notación musical opera como soporte excluyente (L. TREITLER, 1996). Dentro de esta mirada pareciera ser que lo que no está escrito en partitura no se puede estudiar y que la posibilidad de recreación de las músicas pertenecientes a un ámbito de producción, circulación y recepción popular-oral, queda supeditada a las posibilidades que ofrece este modelo. Sin embargo, hoy en día puede encontrarse una notable cantidad de registros discográficos que contienen interpretaciones de dichas producciones musicales, con diferentes criterios de abordaje según la pretensión en la reconstrucción histórica 2 . Por otro lado, las ciencias sociales han demostrado que existen metodologías para estudiar en profundidad la historia de las clases populares y sus manifestaciones culturales orales, a partir de muy diversas fuentes que trascienden el paradigma de lo escrito. Por ello revisaremos brevemente los aportes que la Historia de la Cultura y la Crítica Literaria han hecho al estudio de las tradiciones orales, a partir de fuentes similares a las que han posibilitado las numerosas grabaciones de la música de Juglares, Ministriles y Goliardos; de esta manera intentaremos comenzar a problematizar el estudio histórico de estas manifestaciones. Recuperar la tradición musical medieval de ámbitos no eclesiásticos, las prácticas musicales y las condiciones que las hicieron posibles, es un imperativo si se desea construir aquello que, en palabras de Leo Treitler, sería una historiografía musical menos segregacionista (L. TREITLER, 1996), una historiografía que evite asumir el legado de las clases hegemónicas como la verdadera cultura, además de ofrecer la posibilidad de relativizar a la partitura como forma única de acceso al pasado. Reflexionar acerca del carácter marginal atribuido a las prácticas populares propias de un momento histórico que ha recibido el honor –o la condena- de convertirse en el 1 Entendiendo por ella a la numerosa cantidad de textos escritos que frecuentemente se utilizan como material bibliográfico en las diferentes instituciones de educación superior. Entre dicho corpus podemos mencionar los trabajos de Grout y Palisca; Erwin Leuchter; Michels; Caldwell; Reese; Lang y Hoppin, entre otros verdaderos clásicos de la historia de la música. 2 Sólo por mencionar algunos ejemplos, citamos los trabajos de Sequentia, Benjamín Bagby, Ensamble Organum, Discantus, Micrologus, Studio der Frühen Musik, Ioculatores, entre otros. En todos estos casos los criterios de interpretación musical están fuertemente justificados a partir de diversas metodologías de estudio, hecho del que dan cuenta las profusas notas que acompañan a las grabaciones y que constituyen verdaderos artículos de historia de la música. En muchos de estos casos existe un trabajo conjunto con investigadores y especialistas de otras disciplinas de las ciencias sociales.