UNA APROXIMACIÓN A LOS GÉNEROS MENORES DE LA RISA Luis Beltrán Almería Universidad de Zaragoza No es una tarea fácil la de comprender los géneros menores de la risa. La bibliografía que se les ha dedicado no es generosa, sobre todo si la comparamos con otros temas relacionados. Sin embargo, estos géneros ofrecen lecciones imprescindibles. Tra- taré de indagar en esta contradicción. Comenzaré por exponer una anécdota que no tiene nada de extraordinaria. Se trata de una escena que tuvo lugar hace algo más de tres meses en una pequeña ciudad alemana. Cuatro per- sonas están reunidas en un restaurante. Son tres mujeres –dos colaboran en este volumen– y un hombre. El hombre soy yo. Es tarde. El restaurante está semivacío y las tres mujeres beben vino en copas muy anchas y ríen, ríen mucho. Yo soy el único que no ríe. Y tengo tres razones para no reír. Primera: las muje- res ríen tanto y tan alto que temo que nos llamen la atención. Los alemanes son más discretos que los latinos. El restaurante es muy poco ruidoso a cualquier hora, y más cuando anochece y está vaciándose. Segunda: no bebo vino. No bebo nada. Y la tercera: se están riendo de mí. Tampoco estoy molesto. Es un momento agradable, muy agradable, aunque la escena pueda resultar molesta a otros comensales. Esta escena es posible porque reúne todos los ingredientes de los géneros menores de la risa. Es una celebración, una fies- ta. Ha habido un banquete. El vino es la secuela del banquete. Y el discurso presenta un abanico de géneros humorísticos. En efecto, celebramos el reencuentro después de cinco años. Es el tercer día de ese reencuentro y han sido momentos felices. Nos [ 13 ]