Profesor: Jorge Fuentes Dancourt 1 Apogeo y crisis de la República Aristocrática. 1 Manuel Burga y Alberto Flores Galindo 1. El Estado Oligárquico La oligarquía fue una clase social numéricamente reducida, compuesta por un conjunto de familias cuyo poder reposaba en la propiedad de la tierra (rasgo inevitable), las propiedades mineras, el gran comercio de importación-exportación y la banca. Esta diversificación de actividades torna más evidente el escaso interés que salvo excepciones-- tuvieron por las empresas industriales. La oligarquía se constituyó como parte de un país dependiente, con un mercado escasamente desarrollado y desempeñando el papel de nexo entre el país y las metrópolis imperialistas (Inglaterra y Estados Unidos principalmente). Pero sería erróneo pensar a la oligarquía sólo con criterios de orden económico: “Hasta 1930, más o menos, existía un veto en algunas familias para quienes no tenían otra credencial que su dinero...”.2 Aunque los orígenes de las familias oligárquicas, en la mayoría de los casos, se remontaban apenas a la época del guano, la pertenencia a la clase se definía además por el apellido, lazos de parentesco, cierto estilo de vida; en otras palabras, a lo que sería criterios estrictos de “clase” se añadían otros de tipo "estamental", como rezago y herencia de la colonia. Durante las dos primeras décadas del siglo XX, con la excepción del gobierno de Billinghurst y, en cierta manera, del período de Benavides, la oligarquía ejerció directamente el poder político. Este ejercicio se caracterizó, como lo ha señalado Francois Bourricaud, por una fuerte tendencia a monopolizar el poder con la consiguiente neutralización de las capas medias y la marginación casi completa de las clases populares. Uno de los instrumentos empleados para este propósito fue el Partido Civil. Estrictamente no fue un partido político en el sentido moderno y masivo del término; se confundió con un círculo de amigos o con el Club Nacional. Por eso describir sus componentes es describir a la propia oligarquía. Jorge Basadre anota que “...pertenecían a este partido los grandes propietarios urbanos, los grandes hacendados productores de azúcar y algodón, los hombres de negocios prósperos, los abogados con los bufetes más famosos, los médicos de mayor clientela, los catedráticos, en suma, la mayor parte de la gente a la que había ido bien en la vida. La clase dirigente se componía de caballeros de la ciudad, algunos de ellos vinculados al campo, algo así como la criolla adaptación del gentleman inglés. Hacían vida intensa de club, residían en casas amobladas con lujosos muebles del estilo imperio y abundantes en alfombras y cortinajes; desarrollaban una vida propia de un tiempo en que no se amaba el aire libre y se vestía chaqué negro y pantalones redondos fabricados por los sastres franceses de la capital. Vivían en un mundo feliz integrado por matrimonios entre pequeños grupos familiares; los compañeros de juegos infantiles eran luego camaradas en el colegio y en la Universidad, las cátedras de ésta en las ciencias jurídicas y en las disciplinas literarias, históricas o filosóficas podían serles adjudicadas más o menos fácilmente”. 3 El Estado que constituyó la oligarquía se caracterizó, en primer lugar, por un débil desarrollo de sus aparatos administrativos. La sociedad política se encontró en cierta medida atrofiada. Esta es la razón por la cual resulta sobrevalorada la función de los periódicos o de los organismos gremiales como la Cámara de Comercio (fundada en 1888), la Sociedad Nacional de Industrias (1895), la Sociedad Nacional de Minería (1896), la Sociedad Nacional Agraria (1896) o la Asociación de Ganaderos del Perú (1915). Resulta una consecuencia natural que la burocracia civil sea poco numerosa: en 1905 Joaquín Capelo anotaba que en Lima, sede de la administración central, apenas figuraban quinientos empleados públicos. 4 Sólo en apariencia el Estado oligárquico fue un Estado nacional. Es preciso tener en cuenta la fuerte fragmentación regional que todavía a principios del siglo XX seguía caracterizando a la sociedad peruana. Esta fragmentación regional afectó al bloque oligárquico hasta el punto de poder distinguir con bastante claridad a las familias oligárquicas de la costa norte, vinculadas directamente a la caña de azúcar (Aspíllaga, Pardo, Piedra), de las que se habían originado en la sierra central y combinaban las actividades mineras con la ganadería ovina (Fernandini, Olavegoya, Valladares), o de aquellas otras cuya historia marchó paralelamente con el comercio lanero en el sur peruano (Forga, Gibson, Ricketts). 1. En: Apogeo y crisis de la República Aristocrática. Lima: Ed. Rikchay Perú, 1987. 4ta. Edición, pp.84-99. 2. Jorge Basadre, La vida y la Historia: Lima, 1975. 3. Jorge Basadre. La Historia de la República del Perú. Lima: Ed. Universitaria, 1968, T. XI, p. 123. 4. Cit. por Sinesio López, “El Estado oligárquico en el Perú: un ensayo de interpretación” en Estudios Sociales Centroamericanos, Costa Rica, mayo-agosto 1978, p. 121. Los escritos de Jorge Basadre y de Francois Bourricaud, el lúcido ensayo de S. López y el estudio de Julio Cotler, Clases, estado y nación en el Perú (Cap. 3), constituyen los aportes más relevantes a la problemática del Estado Oligárquico