Página 1 de 13 Cita: Parselis, M. (2017). La banalidad de la alienación tecnológica. In H. Miguel, M. Camejo, & L. Giri (Eds.), Ciencia, tecnología y educación: miradas desde la filosofía de la ciencia(pp. 101–113). Montevideo: FIC - UDELAR. La banalidad de la alienación tecnológica Martín Parselis Universidad Católica Argentina martin@parselis.com.ar Resumen El objetivo de este artículo es delinear un camino que permita el desarrollo de tecnologías menos alienantes a través del camino de las Tecnologías Entrañables. Para ello toma una idea de alienación que no proviene del campo crítico, y a través de Arendt busca proporcionar algunos elementos para evitar la consideración de la política como el origen de cualquier solución. En cambio, intenta a través de Levinas recuperar la relación entre el “yo” y el “otro” como condición básica para buscar elementos exigibles en el desarrollo tecnológico. La banalidad de la alienación tecnológica se produce por el modo en que hacemos el desarrollo tecnológico. Si pudiéramos crear modos más honestos de relación entre el “yo diseñador” y el “otro usuario” crearemos tecnologías menos alienantes. La honestidad es la síntesis de cuatro grupos de criterios que caracterizan a las tecnologías entrañables. 1. Introducción Arendt (2012: 146) fue enviada a cubrir el juicio a Eichmann por su participación en la matanza de judíos. Concluye que ese hecho “es solamente un ejemplo entre los muchos que existen encaminados a demostrar la insuficiencia de los vigentes ordenamientos jurídicos y de los actuales conceptos de jurisprudencia, en orden a hacer justicia en lo referente a matanzas administrativas organizadas por la burocracia estatal”. En una analogía, que reconocemos superficial, el desarrollo tecnológico como fenómeno sistémico global presenta el mismo problema: poderes organizados y burocráticos sostienen (no afirmamos que necesariamente “generan” desde un diseño previo) una serie de procedimientos en los que ya no es posible encontrar “culpas” debido a que la acción humana voluntaria sólo es una pequeñísima parte de esta maquinaria. No es un dato objetivo, es una analogía, o una metáfora. Exageramos para el más liberal y subestimamos para el crítico radical. Sin embargo, las experiencias con colegas ingenieros no muestran esta cara casi trágica del desarrollo tecnológico