Resumen del libro: Ejecuvo al Minuto Introducción Desde que en 1982 se publicara The One Minute Manager (El Ejecuvo al Minuto), se han vendido de este libro más de 10 millones de ejemplares y ha sido traducido a más de 20 idiomas. El Ejecuvo al Minuto es una breve novela en la que se revelan tres sencillas técnicas de gesón que han ayudado a miles de ejecuvos a aumentar su producvidad, a apreciar el trabajo bien hecho y a crecer como personas. La búsqueda Había una vez un joven despierto e inteligente en busca de un director ejecuvo eficaz para quien trabajar y, a largo plazo, poder emular en su sabiduría. Su búsqueda le había llevado a lo largo de los años por todos los rincones del planeta. Se había entrevistado con altos cargos de la administración, generales de muchos ejércitos, ejecuvos de grandes corporaciones y decanos de universidades. Empezaba a vislumbrar todo el abanico de métodos existente para dirigir a las personas. Sin embargo, a pesar de todo lo que había conocido, no estaba sasfecho con nada de ello. A lo largo de su periplo había encontrado dos pos de ejecuvos: los autocrácos “duros” y los democrácos “bondadosos”. Pero ambos eslos de liderazgo le parecían sólo parcialmente eficientes. “Es tan solo como ser medio ejecuvo”, pensaba, y con esa conclusión regresó por fin a casa cansado y descorazonado. Hacía ya bastante empo que habría podido desisr de su empeño, pero contaba con una gran ventaja: sabía claramente lo que estaba buscando. Al poco empo de volver a su hogar llegaron a sus oídos nocias de un ejecuvo peculiar que, casualmente, vivía en una ciudad cercana a la suya. Oyó decir que a la gente le encantaba trabajar con aquel hombre y que colaborando entre todos obtenían unos resultados muy meritorios. Lleno de curiosidad, llamó a la secretaria de tan singular ejecuvo para intentar conseguir una entrevista con él. La secretaria le pasó inmediatamente con su jefe y el joven le preguntó cuándo sería posible visitarlo. “En cualquier momento de la semana, excepto el miércoles por la mañana. Escoja usted el día y la hora que mejor le convengan”. El joven sonrió para sus adentros al oír la respuesta de aquel ejecuvo del que había oído contar maravillas; sin duda, debía de estar un poco chalado. Pues ¿qué gran ejecuvo podría disponer de