LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA LOS MITOS A VENCER * Nuria Cunill Grau Introducción Actualmente unos expresan su malestar con el Estado burocrático inclinándose hacia un modelo de mercado de la administración pública e, incluso, apoyando la idea de su jibarización. Otros, los más, reniegan de la política asumiéndola como la gran culpable de todos los males. Todos, sin embargo, quieren que existan buenos hospitales, seguridad pública, escuelas de calidad, ambiente limpio, prosperidad económica, etc. Pero nada de esto es posible sin una buena administración pública que, a su vez, sea conducida po- líticamente buscando realizar de la mejor manera los intereses públicos o, al menos, minimizando los conflictos de intereses que forman parte de las acciones colectivas. Hay, naturalmente, consideraciones económicas que inciden en los pobres resultados de la administración pública. Es claro, además, que un sistema político clientelar los agudiza. Sin embargo, hay que reconocer que cambios en uno y en otro sentido no siempre mejoran la administración pública. De hecho, por ejemplo, en América Latina el mayor gasto social no ha redundado necesariamente en mejor educación y en mejor salud. Esta revelación ha servido para apoyar los recientes movimientos en pos del incremento de la eficiencia de la administración pública, pero ellos, aun en los pocos casos en que han logrado ser exitosos, no han servido para aumentar la equidad. Esta tampoco parece mejorar significativamente cuando la democratización del sistema político no incluye los mecanismos internos de la administración pública relacionados con la formación de las políticas y las decisiones. A la luz de este tipo de consideraciones vuelve a revelarse que hasta tanto los circuitos de poder de la propia administración pública estén dominados por intereses * Agradezco las observaciones de Francisco Longo, quien, entre otros ricos aportes, me llamó la atención sobre los riesgos de parecer proponiendo alternativas (en vez de complementariedades) cuando se tensa el discurso para destacar determinados aspectos. He intentado hacer las debidas aclaraciones, pero es posible que aún hayan deslices.