Profundidad de la tradición mezcalera en el Ejido de Mochitlán, Guerrero. Eduardo Sánchez Jiménez 1 La organización social y política en Mesoamérica se sustentaba en grupos consanguíneos, con jefes electos y costumbres comunitarias, como lo fue la comida colectiva. La formación social de los pueblos sometidos a la triple alianza se sustentó en la propiedad común de la tierra, en los lazos de sangre y en una organización política regida por la elección de jefes principales, es decir había un poder político basado en el consenso mediante una genocracia de administración comunitaria como lo han señalado autores como Jerónimo Hernández. Los primeros grupos humanos de Mochitlán, Guerrero, fueron yopes, después de la expansión azteca al sur llegaron Cohuixcas y Tuztecos, sujetos a la provincia tributaria de Tepecuacuilco, Mochitlán marcaba la frontera sur de la triple alianza, por lo que durante el dominio azteca y la colonia fue un punto de comercio e intercambio cultural. Durante el dominio español, la cabecera y sus sujetos estuvieron dentro del sistema de encomiendas administrada por Martín de Ircio y luego por Luis de Velasco, sin embargo, el territorio seguía siendo autónomo en la elección de sus gobernantes y mantenía aquellos lazos comunitarios hasta la llegada de las primeras haciendas en el México independiente. Fue en el periodo porfirista donde surgieron seis haciendas, de las cuales, la de Nejapa fue la más importante en cuanto producción y extensión territorial, producía: azúcar, piloncillo, maíz, frijol, ganado vacuno, mezcal y había una pequeña mina de plata. La producción de mezcal en la zona, según los registros históricos de 1581 que describe el Alcalde Mayor de las Minas de Zumpango, según sus informantes “los más viejos de cada pueblo- cabecera”: 1 Profesor-Investigador del CEMMEZ, miembro de la AGARED- CONACyT. Correo: mayor_sanchez@hotmail.com