1 IMPERFECTA TEORÍA, IMPERFECTA PRAXIS: CONTROVERSIAS Y CONFLICTOS EN LA TECNOCIENCIA Javier Rodríguez-Alcázar Universidad de Granada Uno de los ingredientes de la idea de paz imperfecta es el reconocimiento de la inevitabilidad y del potencial transformador de los conflictos. Sin embargo, ciertas formas de reivindicar los conflictos pueden desembocar en mensajes conformistas contra los cuales es necesario prevenir. Este trabajo se ocupa de las vicisitudes de la actitud hacia a los conflictos en la reflexión contemporánea sobre la ciencia y la tecnología. Dicha actitud ha oscilado pendularmente entre la pretensión de ignorarlos y un paralizante fatalismo relativista que renuncia a afrontarlos racionalmente. Voy a defender que es posible reconocer la importancia y permanencia de los conflictos en los diversos contextos de la tecnociencia, así como sus, con frecuencia, beneficiosos efectos, sin necesidad de desembocar en el relativismo. 1. Conflicto social y conflicto tecnocientífico Tradicionalmente los conflictos han tenido mala prensa. Los teóricos políticos han tendido a considerarlos un ingrediente indeseable de la vida social, los visionarios los han desterrado de sus utopías y unos y otros sólo los han justificado ocasionalmente como medio inesquivable para llegar a un mundo sin conflictos (Reino de Dios, Sociedad sin Clases o alguna otra variante). También los teóricos del conocimiento, especialmente del conocimiento científico, mostraron antaño un celo semejante a la hora de erradicar el conflicto de la vida intelectual (que muchos de ellos procuraban, al tiempo, independizar de la social, quizás por desconfianza hacia la eficacia apaciguadora de teóricos políticos y visionarios). En las últimas décadas, sin embargo, se multiplican los intentos de restituir el buen nombre del conflicto en diversos ámbitos, entre ellos el de la Investigación sobre la Paz. Distanciándose, como les ocurre a las plantas conforme crecen, de sus raíces, cristianas o marxistas (o, por decirlo más piadosamente, reinterpretándolas), muchos teóricos de la paz y los conflictos han dejado de proponerse la eliminación de éstos para contentarse con encauzarlos o regularlos de forma no violenta. Un primer paso hacia esa rehabilitación del conflicto se produce cuando se constata que ciertos remedios son peores que la enfermedad.