revista de literaturas populares xvii-2 (2017) El diablo en la lírica popular novohispana y el cancionero mexicano daNiel Gutiérrez trápaGa Normale supérieure de lyon la presencia del diablo como encarnación del mal en la literatu- ra cristiana se remonta a los orígenes de esta religión; sin embar- go, es a partir del siglo xii que la presencia de este ser se vuelve constante en la literatura, la teología, el arte y la vida cotidiana (Muchembled, 2004: 31-47). para inicios del siglo xvi, el persona- je se encontraba plenamente consolidado en el imaginario de la cristiandad. por tanto, los procesos de Conquista y evangelización trajeron consigo al príncipe de las tinieblas al Nuevo Mundo: si las fuerzas del Bien intervienen abiertamente desde un principio en la airmación del dominio español, no podían faltar las que representaban al Mal […] el demonio, encarnación del mal, fue en la Nueva españa […] no sólo un ente tangible, sino claramente corpóreo. Fue, en una palabra, el diablo medieval transportado a américa como parte de la estructura intelectual y emocional del conquistador y especialmente del fraile (Weckmann, 1996: 173). a su vez, en el continente europeo, el demonio cobró su máxi- ma importancia en los siglos xvi y xvii, como apunta Muchem- bled: “europa conoció un verdadero maremoto diabólico. Jamás la igura del Príncipe de las Tinieblas había tenido una importan- cia semejante […] el fenómeno superaba el marco religioso para involucrar todos los aspectos de la vida” (2004: 131). este auge demoníaco fue, en buena medida, producto de los conlictos reli- giosos al interior de la iglesia a raíz de la reforma y la Contrarre- forma (russell, 1988: 167).