Víctor Iturregui García de Motiloa Teoría Crítica de la Sociedad- UAM Enero 2018 La industria certificada La copia, el remake y la referencia en la industria cinematográfica contemporánea Las artes están condenadas a la metamorfosis. Ora deben tomar un camino recto y sin baches, ora dan un golpe de volante y encaran un trayecto plagado de curvas y accidentes geográficos. Ciertamente, no deja de ser curioso que las diferentes modalidades que han surgido a lo largo de la historia, desde las principales manifestaciones artísticas en tiempos primitivos hasta las hipermodernidades más cercanas, se hayan denominado normalmente como movimientos, corrientes o derivas. Metáforas físicas para explicar los diferentes cambios que han sufrido y a las que hemos sometido a los objetos artísticos y sus expresiones formales. Hablemos de los grandes períodos culturales desde el Renacimientos o de los - ismos surgidos entre las postrimerías del XIX y los inicios del XX, el arte metamorfosea en esos puntos clave, en las convergencias entre posiciones diferentes y en un gran cisma general y contrapuntístico. Ya Walter Benjamin acertó al señalar que el gran cambio experimentado por el arte (modificación, por cierto, que se debe más a nosotros que a él por sí mismo) tiene lugar cuando este pierde su aura. La esencia metafísica de que están dotados los objetos artísticos se ve reemplazada por una instrumentalidad práctica; pasamos violentamente del valor de culto al valor de uso o de exhibición. Benjamin centró su estudio de La obra de arte en su época de reproductibilidad técnica en el cine, arte que en ese tiempo llegaría para quedarse y revolucionaría no solo las formas de expresión, sino también tecnológicas, culturales y, por supuesto, de reproducción. Es patente la preocupación del pensador (y de muchos otros teóricos de su tiempo) por el huracán que supone el cine para un arte todavía con vestigios auráticos, una práctica aún ritual que corre el riesgo de volatilizarse definitivamente. También T.W. Adorno y Max Horkheimer, años más tarde, criticaron en la Dialéctica de la Ilustración lo que denominaron como industria cultural, sistema basado en la producción en serie de objetos idénticos que pierden todo su sentido de individualidad y embrujan a los consumidores en una ilusión de diversidad y elección. Para ambos, los filmes del cine de masas son piezas intercambiables entre sí de un mecanismo imparable que atropella la emancipación cultural de los espectadores. A partir de estas posiciones, el asunto a tratar en el presente trabajo consistirá en una actualización y revisión de las tesis benjaminianas y adornianas acerca de la reproductibilidad y la autenticidad del cine, así como una defensa de la persistencia de ese aura. Mediante un somero análisis de algunas películas paradigmáticas que ejemplifican la cuestión, ofreceremos una perspectiva de cómo el cine moderno y actual ha conseguido voltear por completo la concepción negativa que se ha tenido de las copias, los remakes y las referencias abusivas. En definitiva, se trata menos de ensalzar ciertas prácticas capitalistas de la industria 1