PRINCIPALES CORRIENTES DE CONOCIMIENTO: ESCOLASTICISMO, NEOPLATONISMO Y HUMANISMO Francisco Castilla Urbano Universidad de Alcalá L a necesidad de poner un poco de orden en el he- terogéneo mundo intelectual del Renacimiento, en sí mismo un concepto ambivalente 1 , com- plejo 2 y controvertido 3 , pero de difícil renuncia 4 , ha convertido en norma la clasiicación de sus repre- sentantes en tres grandes corrientes de pensamien- to: humanismo, escolasticismo y neoplatonismo. No se le escapa a nadie que aunque buena parte de los autores pertenecientes a estos movimientos mantenían una rivalidad que, por distintas razones, les llevaba a criticar el estilo y el fundamento de las obras de los miembros de los otros grupos, no es menos cierto que, dentro de cada uno de ellos, también se daban disputas teóricas, variedad de in- tereses y enemistades personales. Por eso, se ha se- ñalado que, si se quiere captar la verdadera entidad de un movimiento como el humanismo, conviene preocuparse “menos de abstraerle unas constan- 1. ORTEGA Y GASSET 1983: 141: “La vida en él –como toda vida en crisis– es dual en su raíz misma: por un lado es persisten- cia de la vida medieval o, dicho más rigorosamente, superviven- cia. Por otro, es germinación oscura de vida nueva. En cada uno de aquellos hombres del quattrocento chocan dos movimientos contrapuestos: el hombre medieval cae como el cohete consu- mido y ya ceniza. Pero en esa ceniza descendente, inerte, irrum- pe un nuevo cohete recién disparado y ascendente, puro vigor cenital, puro fuego –el principio enérgico aunque confuso de un nuevo vivir, del vivir moderno. El choque entre lo muerto y lo vivo que en el aire se produce da lugar a las combinaciones más varias, pero todas inestables e insuicientes”. 2. HELLER 1980: 8: “El concepto de «Renacimiento» abarca un proceso social global que va de la esfera económica y social, en que resulta afectada la estructura básica de la sociedad, al campo de la cultura, comprendiendo la vida cotidiana y la menta- lidad diaria, la práctica de las normas morales y los ideales éticos, las formas de conciencia religiosa, las artes y las ciencias”. 3. KRISTELLER 1993: 34: “insisto en que el llamado período renacentista tiene una isonomía propia, y que la incapacidad de los historiadores para encontrar una deinición sencilla y satisfac- toria de dicho período no nos autoriza a dudar de su existencia; de otra manera, y siguiendo la misma línea de pensamiento, ten- dríamos que dudar de la existencia de la Edad Media y del siglo XVIII”. 4. GRANADA 2000: 15-53. tes esenciales” que de establecer una perspectiva diacrónica que siga su “progreso, los meandros y las ramiicaciones” en cada momento 5 . En realidad, esto es válido por igual para humanistas, escolásti- cos y neoplatónicos, pues todo ellos muestran una continuidad de siglos, lo que hace inevitable asumir en su estudio la existencia de una cierta diversidad de perspectivas en lo que escriben y que su misma concepción de lo que ha de ser su trabajo evolucio- na con el transcurso del tiempo. Realizaré en lo que sigue una presentación genérica de cada movimiento, resaltando, por una parte, lo que le caracteriza frente a los otros y seña- lando, por otra, algunas de sus diferencias internas, que no deberían ser dejadas de lado. A continua- ción, llamaré la atención sobre ciertas airmacio- nes muy repetidas acerca de estas corrientes y de sus miembros, pero no siempre suicientemente fundamentadas o justiicadas; por último, como lo que justiica este texto es la conmemoración del quinto centenario del inicio de la impresión de la Biblia Políglota, intentaré relacionar a los colabora- dores de Cisneros en esa edición con lo señalado anteriormente. I En el período que va del siglo XIV al XVI, se consideraba humanista al estudioso de los studia humanitatis, siendo éstos el tipo de educación que debía poseer una persona culta, y que abarcaba co- nocimientos de gramática, retórica, poética, histo- ria y ilosofía moral 6 . Además de dominar estas ma- terias, los humanistas, primero en Italia y más tarde en toda Europa, llevaron a cabo importantes apor- taciones en el campo de la medicina, la astronomía, 5. RICO 1997: 13-14. 6. Este humanismo renacentista no debe confundirse con el humanismo (marxista, existencialista, pragmatista, etc.) puesto en boga desde la ilosofía alemana del siglo XIX (Feuerbach) en adelante. Véase HANKINS 2007: 30-31.