96 Rogney Piedra Arencibia …pudiendo Dios evitar ininidad de males por medio de un pequeño milagro, ¿por qué no le emplea? ¿No presta tantos auxilios a los hombres caídos? Pues con uno pequeño de esta naturaleza que hubiese dado a Eva habría impedido su caída, y hubiera hecho ineicaz la tentación de la serpiente. Ya hemos contestado a esta clase de objeciones por medio de esta respuesta general: que Dios no debía elegir otro universo, puesto que ha escogido el mejor, empleando solo los milagros que eran necesarios. Gottfried W. Leibniz (Teodicea, 1946) E s posible discernir una bifurcación en la historia teórica del marxismo. Si a esta última nos la representamos como un gran árbol que, desde muy abajo, se divide en dos gruesas ramas bien deinidas —además de presentar ellas mismas divisiones y subdivisiones—, esa imagen no estaría muy alejada de los derroteros de las diferentes escuelas de pensamiento (auto)proclamadas marxistas. Ambas ramas (o líneas fundamentales en las que ha derivado la doctrina fundada por Carlos Marx y Federico Engels) han recibido diversos nombres a lo largo del tiempo y las latitudes: «marxismo ortodoxo» o «soviético», «oicial», «marxismo-leninismo», «materialismo dialéctico», «diamat», etc.; y «marxismo occidental», «periférico», «renovador», «ilosofía de la praxis», «materialismo democrático», etc. Hay que agregar, para comprender mejor esta imagen esquemática, que las dos ramas no solo se diferencian, sino que se oponen abiertamente una a la otra y así se suelen reconocer mutuamente. 1 Esta bifurcación suele aparecer de manera tan marcada y radical que no son pocos los que han llegado airmar que en realidad nunca se trató de un solo árbol, sino de dos con troncos teóricos enteramente diferenciados. De esta manera, a menudo se elabora y exhibe un cuadro en el cual los dos fundadores históricos del marxismo se representan, como el aceite y el vinagre, incompatibles y mutuamente excluyentes. A grandes rasgos, si se toma en cuenta esta presunta «incompatibilidad» entre Marx y Engels, bien podría establecerse sin mucha diicultad, incluso haciendo abstracción de los múltiples matices entre cada pensador, las secuencias (más o menos continuas) de los representantes de cada línea: la «engelsiana» que iría de Engels a todo el «marxismo oicial» […] pasando por Berstein, Kautsky, Rosa, toda la II y la III Internacional, Lenin incluido aunque con [la] peculiaridad de ser filosóficamente engelsiano y políticamente marxista; y la «marxiana», que del marxismo de los años 20 ligaría con todo el marxismo occidental hegeliano-praxeológico. (Bermudo Ávila, 1981) A decir verdad, esta «tesis de la incompatibilidad» —si pudiera llamarse de esta manera— suele ser propia La teodicea del marxismo. El antiengelsianismo y su función histórica Rogney Piedra Arencibia Profesor. Facultad de Filosofía e Historia. Universidad de La Habana. n. 83: 96-102, julio-septiembre de 2015