El fenómeno de la colonización española tuvo como objetivo primordial la apropiación de riquezas del nuevo territorio, generando un sistema de explotación que podría caracterizarse como de “economía extractiva”. Durante los primeros años de la Conquista, se buscó principalmente rescatar la mayor cantidad de riquezas y excedentes productivos de las sociedades aborígenes americanas. Este “rescate” consistió en el intercambio, muchas veces obligado, que se realizaba entre españoles e indígenas, propiciado por los primeros y en el cual los indios recibían abalorios, chucherías, cuentas de vidrio y toda clase de fruslerías, a cambio de oro, plata y alimentos. La parte que correspondía al rey, como porcentaje de los botines conseguidos en las entradas militares, fuera en joyas, oro o esclavos, también recibió este nombre. Se fue transformado, de una “economía del rescate” a una economía tributaria y extractiva. Durante la colonia, la economía se caracterizó por la obtención de las riquezas que los indígenas poseían en templos, sepulturas, adornos personales, etc. Por el auge del oro, la economía de la época se dirigió exclusivamente hacia la minería, dejando en un segundo plano a la agricultura. Las minas se consideraban, inicialmente, como privilegios de los españoles y, para controlar su explotación, se crearon los cargos de veedor de minas y fundiciones, y de escribano mayor de minas 3. Comercio e impuestos El comercio colonial se caracterizó por el monopolio de las colonias españolas en puertos, rutas, comercio exterior y buques de transporte entre colonias. Sin embargo, los comerciantes de otras nacionalidades llegaron y el contrabando se convirtió en una forma de comercio. España, al no contar con una industria fuerte para mantener el monopolio, no pudo hacer mucho ante esta nueva situación. 1. Impuestos sobre las colonias: Toda mercancía que saliera o entrara a las colonias tenían un impuesto de 5%. Todos los empleados civiles debían cancelar a la Corona la mitad de su sueldo que recibieran durante el primer año de trabajo. Toda transacción tenía impuestos. Los misioneros pagaban un 5% de toda ganancia recibida. Se cobrara un impuesto por todos los artículos de primera necesidad para construir y mantener la flota naval española. Impuestos sobre el tabaco y el aguardiente (impidió el crecimiento de la sociedad colonial). La iglesia ponía impuestos a todas las frutas, vegetales y crías de ganado. Todos los indígenas entre 18 y 50 años debían pagar dinero como tributo a la Corona. El Comercio: En esa época la gente del interior del país compraba sus mercaderías en los comercios que estaban alrededor de la plaza mayor, también a las afueras de la ciudad se encontraban las pulperías de campo donde la gente se acercaba para comprar sus provisiones, jugar a las