La jaula de la melancolía Roger Bartra Se puede dar a entender que en esta obra se habla de los aspectos de identidad y cultura de los mexicanos, en el caso de la llegada de los españoles, la revolución mexicana y algunos tantos acontecimientos por los que se ha tenido que pasa. Las referencias que hace para los mexicanos, argumenta que el mexicano vive en un lugar modelo, el cual es un sitio pasado, feliz, al que regresa cada vez que busca su identidad, cada vez que puede o quiere estar solo o en compañía de lo que le hace recordar de donde viene, en el campo. En este punto Bartra tiene razón, cada vez que se quiere demostrar al mundo que México es un país rico y con una cultura digna de ser apreciada, el tan solo recordar a nuestras raíces prehispánicas y las exaltamos, presumimos y las ponemos en anuncios de televisión, trabajan con la mercadotecnia para poder hacer publicidad para otros países invitándolos a visitar lo que los antepasados hicieron. Puede surgir otra cuestión, o de otra manera, un contraste al momento que se encuentran cara a cara con los indígenas, se les quiere alejados de la cotidianeidad, se les discrimina, se les maldice por el hecho de que ellos tienen otro tipo de vida o que simplemente quieren ser tomados en parte de la misma sociedad y para ello reclaman su derechos y siempre se les ve menos que otros. En pocas palabras, se quiere a las culturas prehispánicas, pero de lejos, que no vengan a molestar. Esta es una faceta de los mexicanos, sin embargo, existe otro perfil nacional; un mexicano inseguro, acomplejado, producto de nuestra historia. Ese individuo que ha sido discriminado como él mismo ha discriminado a sus antepasados. Se trata de decir que este mexicano es aquél que vive en las ciudades, aquel que se ofende porque aún lo ponen en las películas extranjeras sentadas con un sombrero y arrimadas aun cactus; el que se indigna porque lo comparan con un “holgazán” y “desparramado” y que detesta su condición de vivir en un país