Historia, evolución constructiva y decoración del convento de San Antonio de Ávila Raimundo Moreno Blanco El convento de franciscanos descalzos es el situado más al este de los construidos en Ávila. Está empla- zado extramuros, alejado, al final de la histórica ala- meda a que da nombre y, desde mediados del siglo XIX, junto a las vías férreas que unen Ávila con el norte y oeste peninsular. Con esta situación se seguía estrictamente la reforma de san Pedro de Alcántara en cuanto a lo que a ubicación de conventos se refie- re, que insistía en la preferencia por las afueras de las localidades sin que esto empeciera el contacto con el pueblo ni su labor de predicación. De aquel primer edificio queda poco más que la iglesia, también en parte transformada, ya que casi la totalidad de las de- pendencias conventuales fueron derribadas y rehe- chas en el último cuarto del siglo pasado (figura 1). Los primeros y más exactos datos de su fundación son los que recogió Cianca ([1595] 1993, 217–218) pocos años después de producirse. En origen la co- munidad se instaló a pocos kilómetros de la ciudad, en La Serrada, en las casas que allí pertenecían a Ro- drigo del Águila, mayordomo de la Emperatriz doña María, caballero de Santiago, regidor de Madrid y, para lo que aquí importa, fundador del convento jun- to a su esposa María de Tapia. En aquella localidad permanecerían los franciscanos durante unos años en espera de trasladarse a la ciudad, en el mismo edifi- cio que años después albergaría a los jerónimos por la herencia recibida junto al resto del mayorazgo de los Águila. Se ha mantenido que los descalzos llegaron a la ciudad en solemne procesión desde La Serrada en 1583, no obstante, se ha de tener en cuenta que años antes se adelantarían algunos hermanos para quedar al cuidado del solar y de las obras previas. Así, Cianca, testigo de los hechos, apunta que los prime- ros frailes se habrían instalado de forma provisional en la casa de una huerta comprada por el fundador, que posteriormente quedaría incluida en el perímetro definitivo del convento. Como es lógico, Rodrigo del Águila había iniciado las gestiones para la dotación unos años antes de la llegada de la comunidad. De hecho Sánchez (1995, 2: 709–713; 1997, 18) recoge como fecha de la fundación el 28 de febrero de 1576, para situar un año más tarde la llegada de aquellos primeros frailes. 1 Las condiciones para la construcción de la iglesia y monasterio datan del 27 de febrero de 1579 y se firmaron con Pedro de Tolosa (López 1982, 367), quien fuera aparejador de Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera en El Escorial, quedando al cargo de las obras los canteros Miguel Sánchez y Francisco Martín y los carpinteros Cristóbal Martín y Alonso Gutiérrez. Sin que se haya agotado el tema, se sabe que Tolosa trabajó en Ávila desde 1558, año en que dio trazas para las caballerizas del palacete que en- tonces se hacía Enrique Dávila, en el que es probable que interviniese en más obras. Su contacto con Ro- drigo del Águila, fundador del convento de San An- tonio, pudo provenir del hecho de que Tolosa se casó en segundas nupcias en 1574 con Magdalena de Pi- neda Rengifo, hija de su mayordomo (Ruiz-Ayúcar 2012, 240–241). Actas Vol. 2.indb 1085 Actas Vol. 2.indb 1085 13/11/17 10:08 13/11/17 10:08