1 J. GUITTON, Diálogos conciliares, Barcelona, Ed. Pomaire, 1967, 9-389, aquí 310-311. MAYÉUTICA 41 (2015) 361-377 EL LAICADO Y LA EVANGELIZACIÓN DE LA SECULARIDAD Bruno D’ANDREA INTRODUCCIÓN “Es después del concilio que el espíritu del mismo inspirará a los laicos iniciativas, fundamentos, métodos adaptados a las nuevas necesidades de los tiempos. Es en esta sucesión del concilio que podrán aparecer nuevos modos laicos de consagración y de sacriicio. Es por la unión leal de pastores y ieles que proseguirá la obra común” 1 . Estas palabras de Jean Guitton, uno de los ilósofos cristianos más reco- nocidos del siglo XX, son de noviembre de 1964, fecha en la se desarrollaba el Concilio Vaticano II. ¿Qué podemos decir al respecto de las mismas? ¿Pre- dicción? ¿Una mera intuición? ¿Acontecimiento? ¿Ilusión? ¿Por qué no pensar que parte de lo que airma ha tenido lugar efectivamente durante los años del post-concilio? Pero por otra parte, ¿por qué no reconocer también que algo de lo que dice todavía es palabra que espera concreción? Estas preguntas pueden servirnos de estímulo para abordar un tema com- plejo pero importante para el anuncio del Evangelio. Se trata del compromi- so de los laicos en en el mundo y el “ministerio” que les compete. Para ello, creímos conveniente dividir la relexión en dos partes. En primer lugar, pro- curaremos centrar nuestra atención en el tema del compromiso de los laicos desde un perspectiva histórica, especialmente teniendo en consideración la aportación del magisterio eclesiástico desde el Concilio Vaticano II hasta una de las expresiones más signiicativas del mismo como ha sido el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. En segundo lugar, intentaremos profundizar en el tipo de ministerialidad que les corresponde por derecho propio a los lai- cos en la Iglesia. Para ello, trazaremos la evolución del concepto de ministerio en los documentos más importantes del Magisterio; haremos referencia a la relación entre la presencia pública de la Iglesia y presencia social de los laicos; relexionaremos sobre dos necesidades importantes en la praxis eclesial como son la de autonomía y la de acompañamiento y, por último, nos propondremos revisar el concepto de santidad propuesto por el Concilio pero en relación a la especiicidad de la vocación laical, o en otras palabras, qué relación hay entre santidad, secularidad y profesión. Esperamos que este recorrido temático nos ofrezca una serie de conclusiones capaces de iluminar nuestra acción eclesial.