REVISTA DE CRÍTICA LITERARIA LATINOAMERICANA Año XXXIV, No. 67. Lima-Hanover, 1º Semestre de 2008, pp. 289-308 PAPI, LA PROFECÍA. ESPECTÁCULO E INTERRUPCIÓN EN RITA INDIANA HERNÁNDEZ Juan Duchesne-Winter University of Pittsburgh Papi, de Rita Indiana Hernández, es un delirio circular que como tal cifra su realismo en la irrealidad misma dentro de la cual rota su habla sin apenas asomo de escape. La novela narra el simulacro convulsivamente reiterativo de una relegere comunitaria aglutinable en torno a la imagen del padre que ha devenido imagen de la ima- gen, es decir, tautología flotante que anula la inmanencia patriarcal del nomos, para emerger-sucumbir ahora como simplemente papi. Papi es el testimonio, también la profecía y el éxtasis hablado en “lenguas”, la glosolalia paroxística de los tiempos de papi que han devorado el tiempo del patriarca. La figura de papi se presenta en sustitución del patriarca que ella misma ha suprimido dentro del gra- no de la pantalla espectacular, al impersonarlo. Papi es la irrealidad del patriarca, la imagen del patriarca separada de su génesis tradi- cional y diseminada en la fantasía espectacular de la sociedad con- sumista, es la divinidad demasiado real, y por tanto irreal, que ab- sorbe y disuelve la ilusión de Dios Padre. La religión del padre al re- vés. Con estas palabras intento convocar dos campos que convergen en nuestros tiempos dentro de una misma esfera de la imagen o imagosfera planetaria: la religión y el espectáculo, porque creo que el texto de Rita Indiana precisamente se enuncia en esa conjunción. Me refiero a la religión, no como sistema de creencias per se, sino como acto del relegere 1 o práctica de simbolización inmanente de la comunidad, que la imanta en torno a una alienación y separación de su propia praxis. Ambas, religión y comunidad, para seguir a Jean- Luc Nancy, pasan hoy por su “conflagración” (Nancy, 1). Dicha con- flagración se nos aparece literalmente como una revelación electró- nica, pues se verifica en el seno mediático y tecnológico de la socie- dad del espectáculo en la cual vivimos absolutamente todos. Remito a La sociedad del espectáculo, obra nunca suficientemente leída de