Cómo citar este artículo: Jericó Alba C, García Erce JA. Papel del internista en un programa de optimización de uso transfusional. Med
Clin (Barc). 2017. https://doi.org/10.1016/j.medcli.2017.11.002
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MEDCLI-4331; No. of Pages 3
Med Clin (Barc). 2017;xxx(xx):xxx–xxx
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Editorial
Papel del internista en un programa de optimización de uso
transfusional
The role of the internist in the patient blood management program
Carlos Jericó Alba
a,d
y José Antonio García Erce
b,c,d,*
a
Servicio de Medicina Interna, Hospital Sant Joan Despí-Moisés Broggi, Consorci Sanitari Integral, Sant Joan Despí, Barcelona, Espa˜ na
b
Banco de Sangre y Tejidos de Navarra, Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea, Pamplona, Espa˜ na
c
Grupo de Trabajo de la Sociedad Espa˜ nola de Transfusión Sanguínea «Hemoterapia basada en sentido común»
d
Grupo Multidisciplinar para el Estudio y Manejo de la Anemia del Paciente Quirúrgico (www.awge.org)
La transfusión de sangre alogénica (TSA) es una opción terapéu-
tica esencial y necesaria en la práctica médica que tiene por objetivo
asegurar el aporte de oxígeno a los tejidos en situaciones de ane-
mia grave en las que no se dispone de tratamientos alternativos
a la TSA o cuando se asocian signos o síntomas de hipoxia tisular a
causa de la anemia
1
. Sin embargo, su utilización no está exenta de
riesgos ni de errores en su uso, tanto por tratarse de un producto
biológico con imposibilidad de riesgo cero a pesar de los avances
en su seguridad por los centros de transfusión, como por el demos-
trado incremento de la morbimortalidad con su uso
1
. Además, debe
considerarse que la sangre es un recurso limitado y que, pese a
su procedencia de donaciones altruistas, presenta un coste econó-
mico significativo por los procesos asociados a su procesamiento y
administración
2
. En este sentido, si bien pueden encontrarse en la
literatura médica recomendaciones para un uso racional y óptimo
de la TSA desde hace muchos a˜ nos, con la llegada del siglo xxi se
ha convertido en un objetivo relevante para los sistemas sanita-
rios. Así, en 2001, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya
instó a sus países miembros a tomar medidas para reducir las trans-
fusiones innecesarias
3
. Casi 10 a˜ nos después la OMS refrendaba el
desarrollo de programas para la optimización del uso transfusional,
o PBM (acrónimo del inglés Patient Blood Management), que inclu-
yen diversas medidas multidisciplinares, sobre todo en el ámbito
de la cirugía programada, agrupadas en tres acciones principales
o pilares: optimización de la eritropoyesis, minimización de las
pérdidas sanguíneas y mejora de la tolerancia de la anemia
4
. La
aplicación de estas medidas PBM supone un cambio de paradigma
en la hemoterapia
5
y se dispone cada vez de más recomendaciones
desarrolladas por sociedades científicas o instituciones sanitarias
para facilitar su implantación
6-7
.
En los últimos a˜ nos han surgido varias iniciativas en el ámbito
de la medicina que abogan por un uso adecuado y eficiente de
*
Autor para correspondencia.
Correos electrónicos: ja.garcia.erce@navarra.es, jagarciaerce@gmail.com (J.A. García Erce).
los recursos sanitarios. Una de los más relevantes es la campa ˜ na
Choosing Wisely («escoger sabiamente»), promovida por el American
Board of Internal Medicine. Esta iniciativa propone la elaboración,
por parte de las sociedades científicas, de recomendaciones sobre
aspectos de la práctica médica basadas en la evidencia científica y
con un especial empe ˜ no en evitar procedimientos diagnósticos o
tratamientos innecesarios
8
. Siguiendo la campa ˜ na Choosing Wisely,
entidades como la estadounidense American Association of Blood
Banks o el National Health Service británico han desarrollado reco-
mendaciones en relación al uso de TSA cuya redacción comienza
con la expresión «do not do», es decir, «no haga esto»
9
. En este sen-
tido, el Ministerio de Sanidad espa ˜ nol ha promovido el desarrollo
de un Proyecto de Compromiso por la Calidad de las Sociedades
Científicas de Espa ˜ na que selecciona por cada especialidad cinco
recomendaciones con evidencia científica que pueden mejorar la
práctica clínica. Entre las recomendaciones de la Sociedad Espa ˜ nola
de Hematología y Hemoterapia se incluyen «No transfundir un
número mayor de concentrados de hematíes que los necesarios
para aliviar los síntomas de la anemia o para volver a un paciente
a un rango seguro de hemoglobina (7 a 8 g/dl en pacientes no car-
díacos estables)» y «No transfundir concentrados de hematíes en
anemia ferropénica sin inestabilidad hemodinámica», y por parte de
la Sociedad Espa ˜ nola de Anestesiología «No programar cirugía elec-
tiva con riesgo de sangrado en pacientes con anemia hasta realizar
estudio diagnóstico y tratamiento adecuados»
10
.
La anemia es una entidad clínica importante en los Servicios
de Medicina Interna
11-12
, tanto por su asociación independiente
a peor pronóstico en múltiples situaciones clínicas, como por su
elevada prevalencia, observada en registros de patologías crónicas,
frecuentemente controladas por internistas, como la insuficiencia
cardiaca, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica o la comor-
bilidad múltiple —pacientes crónicos complejos—, o en dispositivos
https://doi.org/10.1016/j.medcli.2017.11.002
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