Psicología y Matemáticas, el gran dilema Sin duda, existe una relación entre la psicología y la matemática (o su plural: matemáticas, de uso más común). Sin embargo y para efectos de este trabajo, debemos entender que el orden en el que posicionamos a ambas ciencias, nos arroja un resultado diferente. Es decir, por un lado, podemos encontrar estudios en los que se utiliza a la psicología como un medio para la enseñanza- aprendizaje de las matemáticas (ej. didáctica). Por el otro, encontramos de igual manera, estudios en donde se analiza el uso y la importancia de las matemáticas en la psicología como un medio para desarrollar investigación de carácter mental y obtener resultados ‘medibles’ (ej. psicometría). Pero, antes de entrar de lleno a la psicología matemática, hagamos un breve repaso de las matemáticas en la historia de la psicología. Según Leiser (1992) las primeras contribuciones de las matemáticas a la psicología se remontan al siglo XIX con los científicos Fechner y Weber, fisiólogos fundadores de la llamada psicofísica, que consistía en establecer relaciones regulares entre dimensiones físicas y psíquicas (pág. 51). Posteriormente el filósofo Wilhem Wundt, padre fundador de lo que conocemos como psicología moderna, establece el primer laboratorio experimental en Leipzig en 1879, donde se da inicio a la explicación de fenómenos psíquicos en base a un conjunto de elementos primitivos que se van ensamblando hacia formaciones más complejas a través de su asociación (ibíd). En el modelo de análisis de ‘caso puro’ (un solo sujeto, en ocasiones el propio científico), las matemáticas servían solo como un auxiliar de los modelos teóricos. Tiempo después, se da un rompimiento de la psicología anterior para ser sustituida por la corriente funcionalista del psicólogo americano James Rowland Angell y el manifiesto conductista de J. B. Watson. Además de esto, la influencia del pensamiento biológico y evolucionista de Charles Darwin viene a ‘encoger’ los planteamientos psíquicos a ese momento (Leiser, 1992), considerados como oscurantismo poco científico y como un lujo inútil (ibíd). A su vez, el pragmatismo filosófico de J. Dewey, tenía un trasfondo de la sociedad capitalista norteamericana, en donde la psicología debía respondera la demanda de control y disciplina como lo expuesto por Michael Foucault: la cárcel. De esta manera, se da la entrada posteriormente a la psicología del pensamiento estadístico, requerida para resumir y valorar datos recogidos resultados de modelos de diseños experimentales en donde los sujetos de investigación, son convertidos en datos (números) a evaluar y asociar a posteriores estratificaciones de niveles de psiquismo como lo son los diferentes manuales que existen hoy en día.