1 Manía, 9 (1998): 243-272 LA SOCIEDAD Y LA NADA Manuel Delgado Universitat de Barcelona Institut Català d´Antropologia Acabado el crecimiento orgánico, comienza el amontonamiento inorgánico que, sin sujetarse a límites, rebasa todo horizonte. (Oswald Spengler, «El alma de las ciudades», en La decadencia de Occidente, 1922) No, nunca está el amor Va, viene, quiere estar donde estaba o estuvo (Pedro Salinas, Razón de amor, 1936) 1. Efervescencia y nihilización del ser social. Parece imponerse entre ciertos circuitos científico-sociales, apremiados por una cierta necesidad de renovar su repertorio teórico, la vindicación de autores a los que cabría atribuir el mérito de haberse anticipado en el énfasis en las dimensiones más inestables e incongruentes de la vida colectiva, lo que les convertiría en mucho más útiles en orden a trabajar sobre sociedades ubicadas en una intranquilidad crónica, como son las urbano-industriales, de lo que lo pudieran resultar los clásicos de la antropología y la sociología funcionalistas o estructural-funcionalistas. Entre estos autores redescubiertos ocupa un papel importante la figura de Gabriel Tarde, un sociólogo francés de finales del siglo pasado que ya había sido elogiado desde la filosofía por Gilles Deleuze, que lo consideraba el último heredero de la filosofía de la naturaleza Leibniz, 1 y por los teóricos de los sistemas complejos y del caos, como Illya Prigogine e Isabel Stengers, para los que Tarde habría sabido reconocer como intervenía en los metabolismos sociales una extraordinaria cantidad de microfactores, una masa en constante agitación de unidades dotada, no obstante, de secretos mecanismos de coordinación altamente eficaces. 2 Pero ese elogio de Tarde sólo podía hacerse en detrimento del que fuera su gran rival en las polémicas que fundaron la sociología académica francesa a finales del siglo XIX, Émile Durkheim. Como se sabe, Durkheim y la escuela de L´Année sociologique concibieron la sociedad como un sistema estructurado de 1 G. Deleuze, Différence et répétition, PUF, París, 1996, p. 104. 2 Cf. I. Prigogine e I. Stengers, «Neptunianos y vulcanianos», en I. Prigogine, ¿Tan sólo una ilusión?. Una exploración del caos al orden, Tusquets, Barcelona, 1988, pp. 99-120.