¿Son lo mismo la conciencia, el autoconocimiento y la identidad personal? Juan José Sanguineti Draft presentado para su publicación en ¿Quiénes somos? Cuestiones en torno al ser humano, M. Pérez de Laborda, F. J. Soler Gil y C. Vanney (eds.), Eunsa, Pamplona 2018 (publicación, pp. 96-100). 1. La conciencia y sus relaciones. La palabra conciencia tiene dos acepciones populares, una es la conciencia moral, o juicio personal sobre la bondad o maldad de nuestros actos, y otra es la conciencia psicológica, más amplia que la moral, que indica la auto-percepción de nuestros actos, ideas, sensaciones, emociones, estados físicos, etc., de tal modo que cuando gozamos de esa situación decimos que estamos despiertos, en estado de vigilia, y cuando no es así estamos dormidos o inconscientes. La conciencia psicológica es una operación cognitiva, aunque puede ser también un estado más o menos habitual, que se mueve entre un contenido intencional y el yo como su raíz o centro. Así, cuando vamos por la calle y vemos cosas, el contenido son esas cosas que vemos, y la conciencia es la percepción de nuestros actos subjetivos de estar viendo, escuchando, etc., cosas externas, mientras que el yo es el centro subjetivo al que se refieren esos actos nuestros, pues reconducimos ese conjunto de elementos al yo que somos nosotros mismos como algo personal y unitario. Estos tres elementos –contenidos, actos, yo– deben tomarse en conjunto dentro de un cuadro perceptivo global. a)La atención se puede dirigir en primer lugar a los contenidos, o a algo que interesa de ellos, como cuando hablamos con alguien nos fijamos en él y de modo colateral oímos los ruidos de la calle, o bien se puede dirigir a nuestros actos o pasiones, si queremos advertir mejor cómo son, por ejemplo si notamos un dolor y queremos precisar cómo es y dónde está, o si hemos realizado un acto equivocado y reflexionamos para corregirnos.