Organizaciones armadas y violencia global en Colombia Camilo Echandía Castilla * “Es necesario desterrar un lugar común sobre nuestra actual situación de violencia. Este lugar común tiene la fuerza persuasiva de un axioma. Pocos lo cuestionan, todos lo recibimos pasivamente, sin pensarlo, sin discutir siquiera los argumentos que lo confirmen o las grietas que puedan desmentirlo. Este lugar común es el que afirma que la actual violencia que padecemos en Colombia es ciega e insensata. ¿Vivimos una violencia amorfa, indiscriminada, loca? Todo lo contrario. El actual recurso al asesinato es metódico, organizado, racional”. Héctor Abad Faciolince, El olvido que seremos (Editorial Planeta, 2006) 1. Introducción En Colombia ha hecho carrera la interpretación de la violencia como un fenómeno generalizado, fruto de una cultura que hace a los colombianos particularmente intolerantes. De esta forma, en la explicación de su elevada intensidad y persistencia, se ignora, minimiza o explícitamente se niega, la incidencia de actores organizados y sus posibles vínculos con el conflicto armado. Algunos estudios señalan la correspondencia, a nivel municipal, entre la elevada intensidad de la violencia y la influencia de grupos armados al margen de la ley (Rubio, 1999; Echandía, 1999; Sánchez y Núñez, 2000). De aquí se podría inferir que, dada la elevada correspondencia entre escenarios con altos índices de homicidio, por un lado, y la presencia de grupos armados al margen de la ley, por otro, su sola presencia parece ser suficiente para desencadenar y exacerbar procesos violentos 1 . * Profesor Titular de la Universidad Externado de Colombia. Este artículo se elaboró en el marco del proyecto “Seguimiento y análisis del conflicto armado en Colombia” de la línea de investigación sobre Negociación y Manejo de Conflictos del CIPE de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales. 1 Andrés Suárez desde una perspectiva centrada en la estructuración y funcionamiento de las redes, en escenarios donde operan los actores organizados de violencia, llama la atención sobre las limitaciones de este planteamiento, en cuanto a las relaciones entre los factores necesarios y suficientes, su juego y múltiples relaciones. Sobre el particular consultar Suárez, 1999.