Cleopatra como heroína trágica en Shakespeare y Rojas Zorrilla Alberto GUTIÉRREZ GIL Universidad de Castilla-La Mancha Alberto.Gutierrez@uclm.es 1. Introducción: la forja de un personaje Tras la muerte de la última reina de Egipto muchos han sido los que han intentado des- velar la verdadera naturaleza de uno de los seres aparentemente más bellos y atrayentes que han existido. Sin embargo, las noticias que han llegado lo han hecho de una manera tan sesgada que resulta tarea casi imposible reconstruir la verdadera personalidad de Cleopatra. En esta labor nos topamos con dos obras que, como el personaje que sirve de germen, han sobrevivido al paso de los siglos, con más o menos suerte, dando lugar a nuevos estudios e in- terpretaciones. Antonio y Cleopatra de William Shakespeare y Los áspides de Cleopatra de Fran- cisco de Rojas Zorrilla nos acercan de dos maneras distintas a la relación de amor que cam- bió el rumbo de Egipto e hizo tambalearse los cimientos del poderoso Imperio Romano. La fuente que ha servido de referencia básica para reconstruir la vida de los personajes re- gios y militares más famosos de la historia grecorromana no es otra que las Vidas paralelas de Plutarco 1 , donde el autor pretendía «contar “vidas”, no historias, trazando un perfil psicoló- gico y moral de los personajes biografiados» 2 , y a través de la comparación de dichas vidas llegar a un proceso de purificación que envolviera a los lectores y a él mismo 3 . Sin embar- go, la visión que de la historia ofrece el escritor griego adolece de cierto maniqueísmo que ha contaminado la imagen regia de Cleopatra y la ha desplazado a un lugar poco honroso donde representa el papel de una cortesana que, con artes poco dignas, consiguió destruir el ánimo de militares consagrados como Julio César, Octaviano o Marco Antonio. De este hecho se hace eco el Marqués de Valmar, Leopoldo Augusto de Cueto, que comenta la primera representación de la obra de Shakespeare en los escenarios españo- les, a finales del siglo XIX. Con estas palabras arremete contra la tragedia shakesperiana: La estructura del drama Antony and Cleopatra no puede ser más imperfecta. Asombra la temeridad con que el inmortal dramaturgo se arrojó a formar una obra escénica, siguiendo servilmente la po- bre, incongruente y descosida narración en que Plutarco hace la pintura de Cleopatra 4 Esta imagen que provoca la crítica malhumorada del Marqués de Valmar, gran estu- dioso de la figura de Cleopatra, nos lleva a ver a la reina egipcia como una mujer «volu- ble, desabrida, antojadiza y enfadosa» 5 , una mujer cuyo único fin es mantener su posi- ción de poder aunque, para ello, juegue con la estabilidad del Imperio. A pesar de opiniones de este calibre, prevalece aquella que considera la obra de Shake- Este trabajo forma parte del proyecto de investigación CSD2009-00033 (Consolider) y está realizado al amparo del Programa de Formación de Profesorado Universitario (FPU) del Ministerio de Ciencia e Innovación. 1 Vidas paralelas llegó a Shakespeare a través de la traducción de Sir Thomas North (1579), traducción que se convir- tió en la fuente principal para las obras históricas de nuestro autor inglés. 2 Ángel-Luis PUJANTE, “Introducción” a William Shakespeare, Antonio y Cleopatra, ed. Ángel-Luis PUJANTE, Madrid, Espasa Calpe, 2001, pp. 9-41: p. 13. 3 Miguel Ángel CONEJERO DIONÍS-BAYER, “Introducción” a William Shakespeare, Antonio y Cleopatra, Madrid, Cá- tedra, pp. 7-111: p. 12. 4 Leopoldo Augusto DE CUETO, “Cleopatra en el drama de Shakespeare Antony and Cleopatra”, en Shakespeare en Es- paña: textos 1764-1916, ed. Ángel-Luis PUJANTE y Laura CAMPILLO, Granada-Murcia, Universidad de Granada y Uni- versidad de Murcia, 2007, pp. 351-355: p. 352. 5 CUETO, “Cleopatra en el drama” cit., p. 353.