Cristina Beatriz Fernández Guirado Ciencia y secularización en el proyecto intelectual de José Ingenieros... XXXV Convegno Internazionale di Americanistica – Perugia 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9 e 10 maggio 2013 Migrazioni, relazioni, nomadismi tra l’Europa e le Americhe 281 Ciencia y secularización en el proyecto intelectual de José Ingenieros: la migración de un modelo cultural para la Argentina moderna(1) Cristina Beatriz Fernández Guirado Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina «…Gusto, a más de esto, de la biografía. Es la tela más adecuada para estampar las buenas ideas; ejerce el que la escribe una especie de judicatura, castigando el vicio triunfante, alentando la virtud obscurecida. Hay en ella algo de las bellas artes que de un trozo de mármol bruto puede legar a la posteridad una estatua…» (Domingo Faustino Sarmiento) Se ha dicho que «Ingenieros fue acaso el último de los polígrafos latinoamericanos» (TARCUS H. - PETRA A. 2011: 9). Este médico y escritor, nacido Giusseppe Ingegnieros en Palermo, en 1877, se destacó, efectivamente, por cultivar saberes dispares y su nombre quedó asociado tanto a la historia de la ciencia argentina, especialmente al estudio de las enfermedades mentales, como a la naciente sociología o al universo de las letras, debido a su vinculación con escritores de la talla de Rubén Darío o Manuel Machado y al ejercicio constante de la escritura, que entre el ensayo, la crónica de viajes y el tratado de temas sociológicos o científicos, tuvo un flujo incesante desde su juventud hasta su muerte en 1925. De las múltiples facetas de este polígrafo, la que nos interesa explorar en esta ocasión es su actividad como gestor cultural, en torno de uno de sus emprendimientos más meritorios: la Revista de Filosofía. Cabe primero recordar que en 1911 Ingenieros se había autoexiliado en Europa, tras sentirse gravemente ofendido por su exclusión de la cátedra de Medicina Legal en la Universidad de Buenos Aires, exclusión debida a diferencias políticas con el entonces presidente de la nación, Roque Sáenz Peña. Sin embargo, en 1914, y ante la inminencia de la primera guerra mundial, abandonó Europa y regresó a la Argentina. Al año siguiente, comenzó el dictado de un seminario de Filosofía en la Universidad de Buenos Aires y, con financiamiento propio, dos empresas editoriales de envergadura: la colección La cultura argentina y la Revista de Filosofía, Cultura, Ciencias y Educación, proyecto que concluyó en el año 1929. Como el fundador murió en 1925, su discípulo Aníbal Ponce continuó dirigiendo esta revista hasta el cierre de la publicación. Aunque es una empresa no exenta de riesgo intentar simplificar el significado cultural de la Revista de Filosofía en unas pocas líneas, podríamos afirmar que se trató de un proyecto editorial signado todavía por el influjo positivista y que hizo de la filosofía y de la ciencia dos objetos privilegiados, en tanto que los consideró estrategias en el proceso de secularización de la sociedad. Por eso, la revista forma sistema con otras publicaciones de Ingenieros, como Hacia una moral sin dogmas, tendientes a transformar las normas antiguamente legitimadas por la esfera de lo religioso en principios morales o jurídicos sustentados en criterios laicos. Podemos decir que la Revista de Filosofía se inscribe en un complejo proceso de migraciones de sujetos, ideas, modelos textuales y proyectos culturales. Por un lado, no podemos dejar de lado el detalle no menor de que su fundador, que proclamaba constantemente su empeño en construir una “cultura argentina”, era hijo de padres italianos, italiano él mismo por nacimiento y se había criado en Uruguay antes de que su familia se mudara a Buenos Aires. En este sentido, la revista es una más de sus operaciones culturales en busca de una matriz identitaria y nuestro autor es un ejemplo claro de esa condición del inmigrante, marcada – como bien señala Abril Trigo al estudiar los diferentes procesos migratorios – por el énfasis puesto en el objetivo de asimilación a la comunidad receptora (TRIGO A. 2000: 276), algo que Ingenieros llevó al extremo en su intento de darle forma a la cultura nacional de esa Argentina que siempre consideró su patria(2).