notes internacionals CIDOB 207. NOVIEMBRE 2018 1 E l recurrente problema de la vivienda está ligado a la difícil coexistencia entre sus valores de uso y su valor de cambio, entre sus funciones residenciales y lucra- tivas. A medida que los inmuebles residenciales devienen cada vez más centrales en la economía mundial como activos fnancieros, esta problemática se está agudizando. A su vez, la alternativa de provisión de vivienda estatal en alquiler se encuentra en retroceso en muchos de los países que más la habían impulsado. En esta coyuntura, está creciendo el inte- rés en ámbitos académicos, activistas y de políticas públicas, por modelos de vivienda no mercantiles que vayan más allá de la tutela estatal. Esta mirada coincide con el sur- gimiento del paradigma de lo común 1 como alternativa a los procesos de mercanti- lización y privatización pro- movidos tanto por el merca- do como por el Estado. Un paradigma que pensadores como Pierre Dardot y Chris- tian Laval (2015) caracterizan como lo público no estatal, que no puede ser apropiado ni de forma privada, ni por el Estado. El cooperativismo de vivienda aúna prácticas e imaginarios que resuenan en este contexto. Un repaso 1. Sobre todo a partir de los años noventa, tanto desde las diferentes corrientes del marxismo heterodoxo como desde el institucionalismo de la Premio Nobel estadounidense, Elinor Ostrom. crítico de la evolución de este modelo de vivienda, en los lu- gares en los que más se ha desarrollado (sobre todo en Euro- pa, pero también en Asia y el continente americano) apunta a las formas en las que el cooperativismo puede devenir una articulación institucional de lo común en este ámbito. Mercantilización y financiarización de la vivienda A pesar de que los inmuebles residenciales constituyen una infraestructura fja de nues- tras ciudades, sus valores de cambio circulan ligeros por el espacio transnacional des- territorializado. Acciones de fondos de inversión inmobi- liaria, hipotecas titulizadas y otros tipos de instrumentos y productos fnancieros deriva- dos, recorren el globo de for- ma trepidante, mientras que, a ras de suelo, transcurre la cotidianidad en sus hogares. El agitado comportamiento de la vivienda como activo fnanciero, sin embargo, do- mina de tal forma sobre sus funciones residenciales que, a menudo, transforma el ha- bitar la ciudad en una experi- encia precaria y angustiante. Cambios bruscos en los tipos de interés, subidas drásticas del alquiler o la abrupta no renovación de contratos, por ejemplo, pueden irrumpir re- pentinamente en el día a día NOVIEMBRE 2018 207 notes internacionals CIDOB CIDOB • Barcelona Centre for International Afairs ISSN: 2013-4428 EL COOPERATIVISMO, UNA ALTERNATIVA POSIBLE A LA FINANCIARIZACIÓN DE LA VIVIENDA Lorenzo Vidal, Investigador y gestor de proyectos, CIDOB La denominada fnanciarización de la vivienda transforma el hábitat urbano en mercancía. Crece el interés en ámbitos académicos, activistas y de políticas públicas, por modelos de vivienda no mercantiles que vayan más allá de la tutela estatal. El elemento diferencial de la fase actual reside en la inmediatez y estrechez de la interrelación entre los procesos que se expresan a escala local y los que transcurren a escala global. La difícil coexistencia entre los fnes residenciales y lucrativos de la vivienda, entre sus valores de uso y de cambio, ha dado pie a distintas regulaciones estatales favoreciendo relativamente uno u otro aspecto. Cooperativas de vivienda, asociaciones de vivienda, vivienda colaborativa, vivienda comunitaria o covivienda, son diferentes expresiones que apelan a un modelo que se centra en el uso no en la propiedad y en lo colectivo no en lo estatal. El cooperativismo de vivienda en cesión de uso y otros modelos de vivienda similares dan lugar a un nuevo actor en el sector de la vivienda, que no es ni inquilino, ni propietario, sino usuario de una propiedad colectiva.