1 LA CONFORMACIÓN DEL BACHILLERATO MODERNO EN COLOMBIA, 1792-1892 Oscar Saldarriaga Vélez 1 Pontificia Universidad Javeriana-Bogotá saldarri@javeriana.edu.co Palabras clave: Bachillerato moderno; Filosofía escolar; Enseñanza secundaria 0. 1890: Un sistema educativo por hacer “Todos hemos visto en Bogotá colegios en que con las primeras lecciones de la Ortología se explicaban las más encumbradas abstracciones de la Legislación, y en que niños de diez o doce años departían constantemente, con familiaridad de personas iguales, con alumnos ya escrutados miembros del Congreso Federal. ¿Y qué sucedía? Pues sucedía lo que era natural: que si bien los niños aprendían algunos aforismos del Derecho, no aprendían las materias a cuyo estudio debían estar consagrados, y que los juristas no siempre conocían las materias elementales indispensables. Si la educación así dada era viciosa por falta de orden, no lo eran menos las costumbres, que en la mezcla de alumnos de tan distintas edades salían siempre mal libradas”. (Memoria MinInstrucción, 1890) ¿Estamos autorizados a tomar este informe ministerial como testimonio empírico de la situación en la que, por azar o por necesidad, se vieron algunas instituciones de educación secundaria de la capital de la República de Colombia hacia fines del siglo XIX? O bien, ¿cabría pensar que, siendo su autor miembro de un gobierno conservador, estamos ante un politizado ajuste de cuentas con “la anarquía pedagógica y moral” achacada al régimen liberal que había caído hacía escasos cuatro años? Los argumentos del ministro sobre la organización pedagógica y el orden de los estudios no deben ser considerados sólo como un imaginario político. El “fenómeno” de hallar mezclados en una misma institución, estudiantes niños de enseñanza elemental y estudiantes mayores de carreras universitarias, era un legado del “sistema educativo colonial”. A nivel local, la mezcla de cursantes fue incluso mayor que en otras capitales virreinales, dado que en el Nuevo Reino de Granada no se organizaron universidades públicas como las de México y Lima, siguiendo el modelo de Salamanca, sino que los Colegios Mayores regentados por el clero regular o secular, tras largos pleitos, obtuvieron privilegios reales para otorgar grados universitarios, actuando más bien como juntas calificadoras. 2 Aún así, los estudios en Colegios, Colegios-Seminarios y Colegios-Universitarios granadinos tuvieron los tres ciclos al modo bajomedieval: el Studium Generale, el Trivium o tres años de Artes gramática, lógica y retórica- y el Quadrivium -física, matemáticas, metafísica y música-, y luego cuatro años de facultades mayores: Jurisprudencia, Cánones o Teología, con sus grados de bachiller, licenciado o maestro- y doctor dentro de cada rama. El canon peripatético establecido acá desde comienzos del siglo XVII iniciaba la formación universitaria con la denominada “clase de Filosofía”, que abarcaba los cursos de Lógica, de Física –dividida en general o “del ser en movimiento” y especial o “del alma”; mas la Metafísica y la Ética-. Para este canon