XXI CONGRESO ARGENTINO DE LA CIENCIA DEL SUELO Potrero de los Funes, Provincia de San Luis, Argentina. 13-16 de mayo de 2008 CAMBIOS EN LA ESTABILIDAD DE AGREGADOS EN DISTINTOS SISTEMAS DE CULTIVO BAJO SIEMBRA DIRECTA Y LABRANZA CONVENCIONAL Domínguez G.F., Andersen A., Studdert G.A. Unidad Integrada Balcarce (FCA-UNMdP EEA INTA Balcarce RN226 km 73.5 (7620) Balcarce, Buenos Aires. E-mail: gdominguez@balcarce.inta.gov.ar. RESUMEN: La estabilidad de los agregados varía en el tiempo como una función de las características del suelo, de las prácticas de manejo y de las condiciones climáticas. Se hipotetiza que la inclusión de pasturas en la rotación y/o el uso SD mejoran la estabilidad estructural de la capa arable del suelo. El objetivo de este trabajo fue evaluar el efecto de varios sistemas de cultivo (combinación labranzas y rotaciones, SC) sobre el índice de estabilidad de agregados (IEA) en la capa arable de suelos de Balcarce. Los SC evaluados en 2000, 2003 y 2006 fueron: pastura permanente (PP), agricultura permanente bajo siembra directa (SD) (SD100) y bajo labranza convencional (LC) (LC100), 50% del tiempo (3 años) agricultura y 50% del tiempo (3 años) pastura bajo SD (SD50) y bajo LC (LC50), y 75% del tiempo (9 años) agricultura y 25% del tiempo (3 años) pastura bajo SD (SD75) y bajo LC (LC75). Los tratamientos bajo rotación mixta perdieron estabilidad de agregados en los períodos agrícolas y la recuperaron en los períodos bajo pastura. Luego de la salida de una pastura los tratamientos bajo SD mantuvieron un IEA mas elevado respecto a LC. Por otro lado, doce años bajo SD en agricultura continua no produjeron una recuperación del IEA respecto a LC con 30 años de agricultura. La inclusión de pasturas en la rotación con cultivos agrícolas permite recomponer los valores de IEA. Luego de una pastura, bajo SD se produce una menor tasa de caída del IEA respecto a LC. Palabras clave: estabilidad estructural, rotaciones mixtas, agricultura continua, sistemas de labranza INTRODUCCION El contenido de materia orgánica (MO) en un suelo determina su resiliencia ante las alteraciones producidas por las labranzas y los cultivos (Kanal y Kõlli 1996). La estabilidad de los agregados ha mostrado ser una función de la MO (Studdert et al., 1997; Angers, 1998). La descomposición de los residuos de cultivo libera compuestos orgánicos que estimulan la formación de los agregados y su estabilidad estructural. La estructura del suelo está dada por el tamaño y arreglo de sus partículas y de sus poros (Oades, 1984), y varía en tiempo y espacio como una función de las características del suelo (e.g. contenido inicial de agua, tasa de humedecimiento y secado, tamaño de los agregados), de las prácticas de manejo y de las condiciones climáticas (Angers, 1998; Cerana et al., 2004). Las labranzas rompen los macroagregados por acción física directa y provocan la pérdida de MO por exposición de las fracciones protegidas dentro de sus estructuras (Tisdall y Oades, 1982; Six et al., 1999) y por la sobre-oxigenación del suelo. En el Sudeste Bonaerense, el uso inadecuado ha conducido a la degradación progresiva de las propiedades del suelo. La erosión en dichos suelos se ha visto favorecida por el uso de sistemas de labranza con remoción de la capa arable y sin residuos en superficie que la protejan del impacto de las gotas de lluvia y del viento (Marelli y Lattanzi, 1990). La pérdida de MO puede ser revertida incluyendo pasturas en la rotación (Studdert et al., 1997), manejando las operaciones de labranza y la fertilización y aumentando la cantidad de residuos que se devuelven al suelo (Robinson et al., 1994). Por otro lado, la implementación de siembra directa (SD) es una alternativa que podría reducir los efectos provocados por el laboreo a través de la promoción del mantenimiento y la acumulación de MO (Cambardella y Elliott, 1993; Galantini et al., 2004). De esta manera, la elección de una combinación adecuada de sistemas de labranza y rotación de cultivos permitiría favorecer la formación de agregados, y el subsiguiente aumento de su estabilidad. Se hipotetiza que la inclusión de pasturas en la rotación y/o el uso SD mejoran la estabilidad estructural de la capa arable del suelo. El objetivo de este trabajo fue evaluar el efecto de varios sistemas de cultivo (labranzas y rotaciones, SC) sobre la estabilidad estructural en la capa arable de suelos de Balcarce.