1 La región: hay que pensarla y no solo sentirla Susana Aldana Rivera En: En: Revista del Archivo General de la Nación.- Lima (28) 2013.- pp. 225-240 Partamos de una afirmación: es más fácil entender la Nación que sentirla así como es más fácil sentir a la Región que entenderla; detrás de una, está la historia, detrás de la otra, la memoria. Sin embargo, ello no significa que el historiador no enfrente por igual el reto de crear un discurso histórico sino que, como veremos, se trata de enfoques y perspectivas; detrás de la Nación está el discurso oficial y hegemónico mientras que detrás de la región hay un enfoque descentrado que matiza ese discurso “nacional” y lo enriquece 1 . Por tanto, ¿qué entendemos como región? ¿Cómo la definimos? ¿Por qué es tan difícil historiarla y analizarla? ¿Por qué es importante resaltarla hoy? Son los temas que guían esta pequeña reflexión. Recupero, por cierto, el debate que se generara en México a partir de un artículo de Miño Grijalva (Mexico, 2001) sobre si existe o no historia regional. El señaló que la historia regional no existe realmente porque es tan sólo una perspectiva de análisis que no maneja un encuadre o marco teórico. Sus afirmaciones levantaron mucho polvo por cuanto en México, la presencia de las historias y los historiadores regionales es sumamente fuerte; al revés de lo que sucede en el Perú en que son contados con las manos los que tienen esta perspectiva. Y si bien no puede negarse que Miño-Grijalva por un lado tiene razón, por el otro, hay que señalar que no la tiene. Sírvanos este texto, de excusa para pensar algunos “problemas” de la historia regional a partir de la historia peruana. Es cierto que la historia regional es una perspectiva de análisis de la historia, cual es cualquier “división” histórica. ¿En realidad existe una historia social que se desvincule totalmente de la historia política o de la económica? O que la etnohistoria sea una realidad en sí misma que no contemple la vinculación y relación con otros “campos” o “secciones” de la historia? Cualquier línea de análisis de historia es una perspectiva de análisis y es difícil pensar que tienen una teoría solida, sustentada y particular a ella. Otra cosa es el abundamiento de estudios que recojan dicha perspectiva. Baste con mirar la gran cantidad de estudios de historia social, por decir, para darse cuenta que el análisis privilegia lo social pero no se desvincula del “resto”. Y la teoría que recogen no es mucha en realidad; el 1 Agradezco las conversaciones con Cecilia Méndez, excelente historiadora y amiga, con quien hemos ido aclarando las ideas.