El paı ´s de los hijos: la experiencia de la comunidad en El entenado de Juan Jose ´ Saer rafael arce ihucso- unl- conicet  ¡Ay, do ´nde debo ascender yo todavı ´a con mi anhelo! Desde todas las altas montan ˜as busco con la vista el paı ´s de mis padres y de mis madres. Pero no he encontrado hogar en ningu ´n sitio: un no ´mada soy yo en todas partes, y una despedida junto a todas las puertas. Ajenos me son, y una burla, los hombres del presente, hacia quienes no hace mucho me empujaba el corazo ´n; y desterrado estoy del paı ´s de mis padres y de mis madres. Por ello amo yo tan solo el paı ´s de mis hijos, el no descubierto, en el mar remoto: que lo busquen incesantemente ordeno yo a mis velas. En mis hijos quiero reparar el ser hijo de mis padres: ¡y en todo futuro —este presente! Friedrich Nietzsche—Ası ´ hablo ´ Zaratustra P ublicada en 1983, El entenado fue la sexta novela de Juan Jose ´ Saer y el de ´cimo de sus libros. Para entonces, un grupo pequen ˜ o de crı ´ticos literarios, no ma ´s alla ´ de las fronteras de Argentina, habı ´a dado los primeros pasos para acom- pan ˜ar lo que ya habı ´a adquirido la forma visible de un programa narrativo: no una serie de relatos completamente auto ´ nomos, sino un universo cuyas piezas parecı ´an partes de un rompecabezas imposible de totalizar. Dos procedimientos habı ´an jalonado este programa: el balzaciano de la reaparicio ´ n de los personajes y el de la fidelidad faulkneriana a una regio ´ n geogra ´fica concreta. La publicacio ´ n de El entenado constituyo ´ , para la crı ´tica, un punto de inflexio ´n. Por primera vez, una novela de Saer transcurrı ´a en un tiempo lejano y, en con- secuencia, volvı ´a imposible la reaparicio ´ n de personaje alguno. Adema ´s, la novela trabajaba con una serie de ge ´neros narrativos (novela histo ´ rica, relato de viajes, picaresca, novela de aventuras, memorias) que la volvı ´an muy diferente de la experimentacio ´ n “anti-novelesca” que hasta entonces la obra de Saer habı ´a llevado adelante, rechazando a priori cualquier molde convencional. Al mismo tiempo, la indagacio ´ n antropolo ´gica, una especie de respuesta a las cro ´nicas de Indias, convirtio ´ el texto en un atrayente objeto de lecturas, ya que permitı ´a interrogar problema ´ticas muy sugerentes, sobre todo si se considera que hasta