ANÁLISIS POLÍTICO-HISTÓRICO DEL CONFLICTO PALESTINO-ISRAELÍ Y PROPUESTAS PARA UNA PALESTINA ÁRABE, LIBRE Y SOBERANA 1 Juan Pablo Pinto Montero Breve referencia a la historia del territorio de la Palestina A fin de comprender mejor este conflicto, adentrémonos un poco en la historia. La Palestina -entendida como la región situada entre los límites del mar Mediterráneo al oeste, Líbano al norte, Siria al noreste, el mar Muerto y Jordania al este, la península del Sinaí (Egipto) al suroeste y el mar Rojo al sur- ha estado, como muchos territorios alrededor del mundo, bajo la dominación política de muy diversos poderes a lo largo de la historia. Sólo si tenemos ese factor en cuenta podremos entender que tan pequeña porción de territorio tenga tal nivel de significancia para distintas naciones, culturas y religiones. Hacia el siglo XII a.C., ya había comenzado a instalarse en la región (conocida como Canaán) el antiguo pueblo filisteo, y ya alrededor del siglo IV a.C. existían algunas ciudades, como Jericó, Lajich, Megido y Gezar, entre otras. Sólo doscientos años después, aproximadamente, se adentraron en la región distintos pueblos de lenguas semíticas, como los fenicios y los cananeos. A partir del año 1200 a.C., el antiguo pueblo hebreo (constituyentes de la religión y la cultura judías) emprendieron campañas bélicas destinadas a conquistar y ejercer dominio político y religioso sobre las ciudades cananeas. Este proceso tardó alrededor de dos siglos, al cabo de los cuales alcanzó su hito más destacado: la conquista de Jerusalén. El dominio hebreo (dividido entre los reinos de Judá al norte e Israel al sur) se mantuvo entre tres y cinco siglos. Judá fue conquistado por el imperio Asirio en 721 a.C. e Israel por el imperio Babilónico en 587 a.C. Fue el soberano de este último, Nabucodonosor, el que consiguió el dominio absoluto de toda la región. Así, tenemos que el siglo VI a.C., hace ya más de 2.500 años, fue el último período en que la humanidad conoció dominio judío en Palestina, sin contar al actual Estado de Israel. Sin embargo, esta dominación no tendría una vida muy larga, ya que Palestina caería bajo el dominio del imperio Persa en 539 a.C. Debemos agregar, para comprender la conexión que los judíos siguieron sintiendo por esta tierra, que el soberano persa Ciro II (y quienes le sucedieron) permitieron el retorno de quienes habían sido deportados por el poder de Babilonia, entre ellos, los hebreos. A esto siguieron más de doscientos años de dominación persa, hasta que Alejandro Magno y el imperio Macedonio se hicieron con el control de la región en 331 a.C. y, tras su muerte, fue la dinastía egipcia ptolemaica, de corte helenístico, la que rigió hasta 197 a.C., a cuyo dominio siguió el de sus rivales del imperio Seléucida hasta 142 a.C. Tras el declive de los seléucidas, siguieron varias décadas de inestabilidad política y constante mutación en el dominio de la región, haciéndose incluso con el poder los dirigentes de algunas rebeliones judías durante unos años. Todo ello acabó cuando el general romano Pompeyo transformó a la Palestina en una región más del mundo que vivió bajo la dominación de los césares. 1 En : INSTITUTO IGUALDAD. 2014, septiembre. Igualdad y democracia 1: 98-107.