Núm. 7, Junio 2019, pp. 194 - 209 194 con CESARE BRANDI Y GIULIO CARLO ARGAN Brandi y la restauración del arte contemporáneo. De un lado y del otro de la Teoria MURIEL VERBEECK Traducción de Valerie Magar Resumen La teorización del arte contemporáneo se presenta a menudo como un fenómeno reciente y refractario al enfoque llamado “clásico”, inspirado en Brandi. Este artículo muestra que, por el contrario, desde Althöfer la teoría de Brandi sirvió de base para numerosos enfoques exploratorios, y que una relectura atenta de secciones completas de su obra, con frecuencia desatendidas, permite aclarar las intervenciones de conservación contemporáneas. Palabras clave: Historia, teoría, conservación, restauración, arte contemporáneo, Brandi, tiempo, fenomenología. ¿Referencia o reverencia? En ocasiones se ha calificado a Brandi como “papa de la restauración”. A decir verdad, son sobre todo los europeos, y entre ellos los continentales de tradición latina, quienes le confirieron ese título: otros están lejos de mostrarle tal reverencia. En el simposio que se realizó en su honor, en Nueva York en 2006 (Basile and Cecchini, 2011), se buscaba aportar explicaciones sobre ese desdén relativo, subrayado por autores anglosajones (Kanter, 2007; Hugues, 2008); lo mismo ocurre en el que se llevó a cabo en 2008 (Basile, 2008). Sin embargo, habría que completar esos análisis, y tal vez también corregir algunas perspectivas (Ashley- Smith, 2008), para comprender mejor esa desafección. En realidad, Brandi, en conservación-restauración, es más cercano a la figura de santo Tomás de Aquino que a la de un papa. Autor de una Suma –obra considerada como definitiva–, es citado con más frecuencia que con la que es leído; aquellos que lo veneran contribuyeron a la academización de su pensamiento; aquellos que lo desdeñan, a veces se han dispensado de comprenderlo. Complejo y difícilmente traducible, la mayoría de las veces se le reduce a aforismos que ni siquiera se citan en su versión original. Algunas escuelas se escudan tras su autoridad, mientras que una casuística y una escolástica contribuyen a oscurecer su pensamiento, y se pronuncian anatemas en su nombre. Esta fosilización del pensamiento de Brandi es por completo paradójica. Como lo subrayaba Paul Philippot, quien fue su discípulo y amigo, el genio de Brandi se revela en los casos prácticos en los que arrojó luz con su reflexión, y cuyas realizaciones manifiestan una extrema flexibilidad y una gran apertura mental (Brandi, 1995). Los anatemas proferidos por unos y