¿La Blockchain al rescate del Estado? Impactos posibles para la Argentina. Adrien Sergent ** Introducción Con la multiplicación de enfoques poniendo el acento sobre el fenómeno de globalización, se ha convertido en un lugar común afirmar que los Estados habrían perdido relevancia en el orden mundial. Asimismo, la Argentina podría ser un caso paradigmático de lo que Cox (2013: 164) llama “internacionalización del Estado” con la puesta bajo el control del FMI en 2018 de su política económica. Un acontecimiento que logró la hazaña de cerrar la grieta entre los economistas locales de todo el arco ideologico por las pésimas expectivas que generó (Zicari, 2018; “Melconian: El plan Picapiedra del FMI como fue diseñado es incontinuable”, 2019; “Deuda externa: tres posibles escenarios para la Argentina después de las elecciones de 2019”, 2019). Decir que el Estado argentino afrontará una situación compleja en los próximos años es entonces un eufemismo. Por otro lado, el impactante desarrollo de las tecnologías de comunicación de las últimas décadas ha contribuido tambien a plantear una cierta visión del Estado como “an outmoded organization” (Edgerton, 2007: 10). La ideología cypherpunk, proclamando su voluntad de usar las tecnologías de criptografía para eludir el control de organismos públicos, Estados y bancos, se inscribe en esta línea (Faure-Muntian, Ganay y Le Gleut, 2018). Sin embargo, diez años después de la publicación de Satoshi Nakomoto (2008) sentando las bases de la blockchain, la agenda parece estar más marcada por su utilización por instituciones financieras y organismos públicos que por ciudadanos escapando del Leviatán. Algunos economistas como Roubini (2018) hasta pronostican que las criptomonedas podrían ser barridas del mapa luego de que el FMI manifestara su interés para que los bancos centrales propongan sus propias monedas digitales de acceso público. No sería la primera vez que una tecnología se ve desviada de su objetivo inicial. Lo han sido, por ejemplo, las primeras tecnologías de comunicación masiva del siglo XX cuando los Estados entendieron como usarlas para su ventaja (Edgerton, 2007). Ampliando la mirada sobre la noción misma de tecnología, se podría mencionar también como las nuevas técnicas de sistema de partida doble de los banqueros del norte de Italia del siglo XIII facilitaron la emergencia de un sistema de crédito financiero privado luego recuperado por los Estados con la aparición de los primeros bancos públicos en el siglo XVI (Izoulet, 2018). Nuestras contemporaneas sociedades de mercado, que varios economistas siguen presentando como fruto de una “evolución natural”, no son más que la culminación de políticas voluntaristas de Estados mercantilistas buscando poder a través de la acumulación de riquezas (Polanyi, 1983). Si bien las corporaciones transnacionales vieron incrementar su peso en las últimas decadas, los Estados podrían no haber dicho sus últimas palabras. Probablemente, esto dependerá de como lograrán o no adaptarse a los cambios tecnológicos. En este sentido, esta pregunta se plantea agudamente para la Argentina cuyo Estado ha intentado históricamente, con ciertas idas y vueltas, sostener políticas de desarrollo tecnológico a pesar de su condición periférica en el orden internacional (Blinder, 2012). Este trabajo se propone analizar el provecho que podría sacar el Estado argentino de una de estas nuevas tecnologías, como la blockchain, en la próxima década. Después de una breve recapitulación de las ventajas y límites actuales propios de la blockchain, analizaremos como esta tecnología podría impactar sobre un sector fundamental como el energético para el desarrollo de la economía argentina. Luego, veremos en qué medida puede mejorar la eficiencia del Estado, particularmente en lo que remite a su burocracia. Por otra parte, estudiaremos el impacto de una aplicación peculiar de la blockchain, que son las criptomonedas, sobre las políticas monetarias. En la última sección veremos cómo ** Estudiante de Ciencia Política (Universidad de Buenos Aires) e Ingeniero Eléctrico (INSA de Lyon, Francia). Email: adrien.sergent@gmail.com