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ARCHIVOS DE MEDICINA
ISSN 1698-9465
2019
Vol. 15 No. 4:6
doi: 10.3823/1420
1
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Editorial
José de Jesús Bohórquez-
Rivero, Angélica Sofía
Alvear-Orózco,
Milton Manuel Rivera-Moreno,
Estefany Rivera-Moreno and
José Gabriel Restom-Arrieta
Escuela de Medicina, Universidad del Sinú
Seccional Cartagena, Cartagena de
Indias, Colombia
*Correspondencia:
José de Jesús Bohórquez-Rivero
josejbohorquez@gmail.com
Amiodarona y su Papel en la Disfunción
Tiroidea: La Importancia del Conocimiento y
Seguimiento
Amiodarone and its Role in Thyroid
Dysfuncton: The Importance of Knowledge
and Follow-up
Fecha de recepción:November 28, 2019, Fecha de aceptación: December 17, 2019,
Fecha de publicación: December 24, 2019
Editorial
La amiodarona (AMD) es un fármaco antarrítmico de clase III
(bloqueante de los canales de potasio), la cual actúa inhibiendo
la actvidad Na
+
K
+
ATPasa a nivel miocárdico, retardando la fase 3
de la despolarización e incrementando la duración del potencial
de acción y del período refractario efectvo. Además, bloquea los
canales de sodio disminuyendo la velocidad de conducción (efecto
clase I), reduce el número de receptores beta-adrenérgicos con
el resultante efecto antadrenérgico (efecto clase II) y suprime
los potenciales de acción mediados por las fbras cálcicas (efecto
clase IV). Fue aprobada por la Food and Drugs Administraton
(FDA) en el año 1985. Actualmente, es utlizada en la práctca
clínica por su seguridad y efectvidad para el tratamiento de
arritmias cardíacas graves tales como fbrilación y taquicardias
ventriculares. Otras indicaciones incluyen la fbrilación y el aleteo
auricular, la insufciencia cardíaca congestva grave, la prevención
de la fbrilación auricular recurrente y situaciones de emergencia
médica como la prevención de muerte súbita cardiaca [1,2].
El medicamento se distribuye de forma amplia hacia diversos
tejidos (adiposo, parénquima pulmonar, tejido renal y
esquelétco, entre otros); no obstante, el de mayor relevancia al
momento de establecer los efectos adversos, es el tejido troideo
[3]. Los efectos adversos de la AMD sobre la función troidea son
complejos y pueden ser el resultado de su parecido estructural a
las hormonas troideas y de su alto contenido de yodo [4].
Es una droga anfflica con una parte hidroflica (amina terciaria) y
otra lipoflica (anillo benzofurano y anillo bencénico diyodinado),
que posee una estructura química signifcatvamente similar a
las hormonas troideas. Debido a dicha similitud, puede actuar
como análogo de hormonas troideas en muchos tpos celulares y
órganos, incluyendo hígado e hipófsis, disminuyendo la hormona
liberadora de trotropina (TRH) hipotalámica y la actvidad
hipofsaria de la desyodasa tpo II. La AMD inhibe la captación
de hormonas troideas tanto en el tejido periférico como en el
hígado; disminuye la actvidad de la 5’-monodesyodasa, la cual
es responsable de la conversión de T4 a T3 en estos tejidos,
resultando en concentraciones elevadas de T4, triyodotronina
reversa (T3R) y una disminución de T3. En cuanto al cuadro
clínico, los pacientes pueden cursar totalmente asintomátcos,
presentar datos inespecífcos como pérdida de peso, presentar
exacerbación de la enfermedad cardiaca de base o datos francos
de trotoxicosis [1,2,4].
Cada molécula de AMD contene 2 átomos de yodo, los
cuales consttuyen el 37.5% de su peso [1]. Así, una dosis de
mantenimiento habitual de AMD que suele ser de 200-600 mg/
día signifca a un aporte de 75-225 mg de yodo orgánico. Tras
su metabolismo se libera a la circulación un 10% de yodo en
forma libre (7,5-22,5 mg), por lo que la dosis terapéutca de
amiodarona supone un aporte de yodo de 50 - 75 veces la ingesta
diaria recomendada por la OMS, que es de 0,15-0,3mg/día en
el adulto promedio. Además, como se mencionó anteriormente
es un fármaco liposoluble, por lo cual su almacenamiento en el
tejido adiposo le brinda una vida media prolongada (promedio
de 107 días), lo que permite que sus efectos persistan incluso
meses después de suspenderlo [4-6].
La AMD induce disfunción troidea (DT) actuando por medio
de diferentes mecanismos, bien sea por un efecto dado en
relación al eje hipófsis-troides, por citotoxicidad troidea o por
efecto autoinmune en la troides. La DT provocada por la AMD
se puede manifestar en forma tanto de hipotroidismo como
de trotoxicosis, pudiendo aparecer de forma temprana desde
semanas hasta meses posteriores al inicio del tratamiento. La DT
se reporta en 2-24% de los usuarios tratados con AMD, siendo así
un 1 al 32% para el caso de hipotroidismo, y 1 al 23% para el caso
de trotoxicosis [2,4,5].