Vol. 25, N.° 1. pp. 234-240, ENERO-JUNIO de 2020 234 F R O N T E R A S de la H I S T O R I A El cronista de China. Juan González de Mendoza, entre la misión, el imperio y la historia Diego Sola Barcelona: Universidad de Barcelona 2018 | ISBN: 978-84-9168-037-6 | 320 pp. JUAN PABLO CRUZ MEDINA Universidad Externado, Bogotá, Colombia Orcid: 0000-0003-3189-6594 E n febrero de 1493, danzando sobre un trozo de papel, una pluma intentaba dibujar el hallazgo de un mundo mítico. Quien la empuñaba era Cristóbal Colón y con sus palabras buscaba convencer a Luis de Santángel, escribano de ración de la Corona de Aragón, de que su aventura transatlántica había ren- dido frutos 1 . Colón había llegado, según sus cálculos, a las Indias, relativamente cerca de las costas de Catay. El lugar, descrito con anterioridad por Marco Polo y por las maravillosas narraciones de Mandeville, había nutrido los sueños de los europeos durante décadas. El mundo asiático se presentaba a los ojos del Occidente cristiano como un paraíso de riquezas, territorio del oro, las joyas y la seda. Colón, sin ser ajeno a esta quimera, partió de España buscando aden- trarse en la China descrita por los hermanos Polo y otros aventureros. El Celeste 1 La carta a la que hago referencia es uno de los pocos documentos que se conservan de puño y letra del almirante. La misiva buscaba dar cuenta de sus hallazgos al tesorero o “escribano de ración” de la Corona de Aragón, cuyos dineros habían servido para fnanciar la travesía del genovés. Puede verse una transcripción de la carta en Fernández (187-196). doi: https://10.22380/20274688.840