EXEQUIAS Y TÚMULO DE LA EMPERATRIZ DOÑA ISABEL DE PORTUGAL EN LA CATEDRAL DE SEVILLA Antonio Joaquín Santos Márquez Universidad de Sevilla 1. Sobre el tema que nos ocupa de los túmulos y las exequias reales en España existe una amplia bibliografía de la que destacaremos los siguientes títulos: A. Bonet, «Túmulos del emperador Carlos V», Archivo Español de Arte, núm. 33, 1960, pp. 55-66; J. M. Azcárate, «Datos sobre túmulos de la época de Felipe IV», Boletín del Seminario de Arte y Arqueología, tomo XXVIII, 1962, pp. 289-296; J. J. Abe- lla, «Túmulo de Carlos V en Vallado- lid», Boletín del Seminario de Arte y Arqueología, tomo XLIV, 1978, pp. 177-200; A. Allo, «Iconografía funera- ria en las honras de Felipe IV en España e Hispanoamérica», Cuadernos de Investigación, Historia, tomo VII, 1981, pp. 73-96; ídem, «Origen, desa- rrollo y significado de las decoracio- nes fúnebres. La aportación españo- la», Lecturas de Historia del Arte, Ephialte, núm. 1, 1989, pp. 89-104, Exequias de la Casa de Austria en España, Italia e Hispanoamérica, Zara- goza, 1993; J. Gallego, «Aspectos emblemáticos en las reales exequias españolas de la Casa de Austria», Goya, núms. 187-188, 1985, pp. 120- 125; J. Arce, Los funerales de los empe- radores romanos, Madrid, 1988; J. Vare- la, La muerte del Rey. El ceremonial funerario de la monarquía española (1500-1885), Madrid, 1990; F. More- no, Arte Efímero Andaluz, Córdoba, 1997; M. J. Mejías, Fiestas y muerte regia. Las estampas de túmulos reales del AGI, Sevilla, 2002; A. Allo, J. F. Este- ban, «El Estudio de las exequias rea- les de la monarquía hispana: siglos XVI, XVII y XVIII», Artigrama: Revista del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, núm. 19, 2004, pp. 39-94. 2. Sobre los túmulos levantados en la ciudad de Sevilla durante el Qui- nientos debe consultarse V. Lleó, Nueva Roma: mitología y humanismo en el renacimiento sevillano, Sevilla, 1979; R. Ramos, Fiestas Reales Sevillanas en el Imperio (1500-1550), Premios de Investigación «Ciudad de Sevilla» 1986, Sevilla, 1989. 3. V. Pérez, «Los túmulos de Felipe II y Margarita de Austria en la Catedral de Sevilla», Archivo Hispalense, núm. 185, 1985, pp. 149-176; A. Morales, «Glorias y honras de Carlos V en Sevilla», en Seminario sobre arquitectura imperial, Granada, 1988, pp. 148-157; B. Pozuelo, «El túmulo y exequias de Isabel de Valois en Sevilla (1568)», Calamus renascens: Revista de humanis- mo y tradición clásica, núm. 3, 1992, pp. 193-448. 28 /RS EXEQUIAS Y TÚMULO DE LA EMPERATRIZ DOÑA ISABEL El tema de las exequias y los túmulos funerarios que acompañaban al fallecimien- to de los miembros de la realeza ha sido siempre objeto de estudio, por la impor- tancia que, en el ámbito de las fiestas y de las innovaciones estéticas, suponían las manifestaciones artísticas que se derivaban de los escenarios creados ex profeso para conmemorar estos acontecimientos. En España, desde el siglo XVI, y duran- te toda la Edad Moderna, se organizaron, en los templos mayores de todas las ciudades, grandes ceremonias funerarias en las que, además de desarrollarse una serie de ritos de exaltación y conmemoración de los relevantes personajes a los que se dedicaban, se levantaban unas escenificaciones acordes con los mismos, centrados, en la mayor parte de los casos, en los túmulos y decoraciones que trans- formaban los interiores de estos edificios. El significado de estas arquitecturas y decoraciones efímeras como triunfos sobre la muerte venía a reafirmar el carácter supremo de estos reales personajes, exaltación del poder establecido, a lo que los cabildos ciudadanos y catedralicios de todo el territorio nacional, en representa- ción de lo más granado de la sociedad, no escatimaban esfuerzos y gastos en hon- rarlos y significarlos tal y como se merecían 1 . La tradición en Sevilla de estas exequias regias, y de sus manifestaciones artís- ticas en la Edad Moderna, se inicia, según se ha podido constatar por la documen- tación, desde los primeros años del Quinientos 2 . Una ciudad enriquecida por su posición como Puerta y Puerto de Indias, capital económica del país, no podía hacer menos que manifestar su agradecimiento a sus gobernantes con grandilo- cuentes y monumentales exequias que venían a ser celebradas en su templo mayor, la Catedral. Reyes, Reinas e Infantes serán objeto de exaltación entre los muros del templo gótico, que verá transformarse en un complejo escenográfico donde lo fúnebre adquiría un papel protagonista. En este sentido, serán famosas por su riqueza y magnificencia las exequias sevillanas dedicadas a Isabel de Portugal, María Manuela de Portugal, Carlos V y Felipe II, donde, desde la arquitectura efímera levantada para la ocasión, como el repertorio iconográfico y las ceremo- nias desarrolladas en torno a los mismos, fueron de las mejores que se llevaron a cabo en España 3 . Sin olvidar tampoco otras exequias que se celebraron durante los siglos XVII y XVIII, que convierten a Sevilla en uno de los centros de referencia para la investigación de estas manifestaciones artísticas y culturales, sobre todo