* Colaborador del Grupo de Investigación Consolidado “Blancas” del Área de Historia Moderna de la Universidad de Zaragoza. 1. J.L. MARTÍN, Manual de Historia de España. 2. La España medieval, Madrid, Historia 16, 1993, p. 286. 2. Además, he de confesar que me he tomado la licencia de citar una norma que establecen los almo- hades para sus correligionarios musulmanes para señalar algo que me parece tan obvio como preocu- pante: difícilmente se podrá ahondar en el conocimiento de la religiosidad morisca si no se hace lo propio con la mudéjar e incluso con la andalusí. La cita completa de la circular almohade es la siguiente: “[...] la gente debe aprender la fórmula de la unidad de Dios, que es base y cimiento de la Fé [...]; ordénese a quie- nes saben árabe y pueden hablar en esa lengua, que reciten dicha fórmula a quienes no saben, hasta que la aprendan y entiendan y se habitúen a recitarla [...]. Quien falte a la oración, la cumpla con descuido y no sea diligente en realizar lo que en esto tiene obligación, debe ser matado en el acto [...]. Pagad el im- puesto de azaque y denunciad a quien no lo pague [...]. Ordeno que se tenga vigilado y controlado todo lo relativo a bebidas fermentadas [...] que se siga proceso contra el latrocinio, el pillaje, el saqueo de cual- quier lugar [...], contra el reunirse para escuchar ninguna clase de instrumento de música [...] como pa- saba en los tiempos paganos anteriores al Islam”, ibídem. NUEVAS CONCRECIONES EN EL ESTUDIO DE LA RELIGIOSIDAD MORISCA Jorge del Olivo Ferreiro* Universidad de Zaragoza La necesidad de abordar una nueva concreción en el estudio de la religiosidad morisca se encuentra, en mi opinión, en que la naturaleza de las explicaciones que se han dado hasta el momento ha sido eminentemente cualitativa, descriptiva. Voy a poner dos ejemplos de esto. El primero de ellos es una norma del tenor siguiente: “Quien falte a la oración, la cumpla con descuido y no sea diligente en realizar lo que en esto tiene obligación, debe ser matado en el acto [...]” 1 . La espectacularidad que siempre tiene este tipo de disposiciones, que llevan aparejada la pena capital, eclipsa todo lo demás. En muchas ocasiones hace pensar que no se puede decir nada, que no hay que añadir nada. Todo lo contrario. Se está oscureciendo, se está dejando de lado lo que sería la práctica habitual de la mayoría de la población 2 . Por otra parte, en la monografía que yo mismo presentaba en la anterior edición de este Simposio de Mudejarismo, dedicada a los moriscos de Calatayud y la Co- munidad de Calatayud, recogía los distintos niveles de implicación en el sistema re- 609