6 Con la masifcación del plástico, el paisaje se modifca y así mismo las prácticas fúnebres, de modo que ya no es urgente recolectar, buscar o comprar fores naturales y frescas, si no, que, hoy en día las fores plásticas constituyen una estrategia real que funciona de forma sistemática contra el olvido, contra la precariedad, y para hacer frente a la naturaleza como es el caso de este cementerio ubicado en Balmaceda, pueblo patagónico del sur de Chile, azotado no solo por procesos de deterioro esperados por el paso de tiempo, si no, que, también por incendios y la propia na- turaleza del clima que resulta avasalladora. El consumo de estos objetos plásticos invisibiliza los fenómenos de aplazamiento y desidia en la “rendición de visitas” a los fallecidos provocada por múltiples variantes globalizantes. Sin embargo, esta manifestación también es consecuencia de aspectos socioespaciales locales como el desplazamiento de generaciones jóvenes y adultas hacia las grandes urbes regionales en busca de mejores condiciones económicas que generan un desvanecimiento del rito de visita y ofrenda foral; así como también de fenómenos transnacionales de producción y comercio a gran escala, desatando por sobre todo una proliferación de lo igual y homogeneidad. Las fores en Balmaceda duran mil años. Ya no hay tiempo para velar ni ofrendar al fallecido, la gente migra, los muertos se quedan, y quizás, después de tantos desalojos y despojos en Balmaceda, el cementerio es lo único que ha permanecido en su lugar durante tantos años. En estos terrenos yermos, pequeños y fronterizos, los poblados se desvanecen y si tienen suerte, pasan a la historia a duras penas con sencillas anécdotas locales. Sin embargo, las fores se quedan. Estos objetos, hallan aquí su propia expresión de la representación de la vida, así como también de la vida contingente y globalizada. La for plástica, constituye una estrategia comunicativa anti desvanecimiento; una solución y una simulación de la presencia de vida, que resulta ser una materialización de la propia inmortalidad, de la atención y cuidado familiar, de la negación de la muerte y el olvido, captando de igual forma, la naturaleza del capitalismo, otros regímenes, y la explotación humana que nos relaciona con otras latitudes. De esta forma, es como la propia población consumidora de fores baratas, exóticas y perdurables en el tiempo, de factura uniforme, transformará sus formas de culto local dejando expuesta la mercantilización que hay detrás y los procesos de producción a grandes lotes genera- dos por trabajadores de bajo costo, alienados y explotados de bajo sueldo. Los grandes paradigmas de producción masiva se experimentan aquí mediante esta actividad tan particular y colectiva que llamamos muerte. Todo el conjunto de procesos regulados como el funeral, los entierros, las tumba y lápidas; seguido de las ofrendas, velaciones, adornos, la limpieza, hasta incluso epitafos, repetidos una y otra vez, diferenciados escasamente por una o dos palabras persiguen la homogeneidad en la decoración nublando las partic- ularidades de cada contexto. Camila Rodríguez Moraga | Universidad Católica del Maule - Chile | Autora independiente, Chile. Socióloga de la Universidad Católica del Maule, Chile. E-mail: camilarodriguezmor@gmail.com Religación. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades Vol. 5 Núm. 23 · Marzo 2020 · ISSN 2477-9083 · Pág 135-144 Quito - Ecuador Fotoensayo Paisaje fúnebre, Desvanecimiento del rito de ofrenda y proliferación de lo igual Funeral landscape, Fading of the rite of ofering and proliferation of the same