1 LA FILOSOFÍA POLÍTICA DE NICOLÁS MAQUIAVELO 1 Blithz Lozada Pereira 2 Cuando Nicolás Maquiavelo tenía siete años, su padre, Bernardo Maquiavelo, un noble empobrecido, adquirió un libro que cuarenta y dos años después, influiría para que el escritor florentino creara la comedia La mandrágora. Se trata del libro que contenía, entre otros, el sermón de fray Bernardino de Siena sobre la usura, presentando un argumento muy sugestivo que la justificaba en ciertos casos. La consideración “del caso” ha dado lugar a que en los siglos XVII y XVIII, pese a la oposición de ciertos filósofos como Pascal, se divulgara el uso de la “casuística” como legítimo procedimiento científico para justificar excepciones a la regla, incluidas las normas morales y los preceptos políticos. La argumentación de Bernardino de Siena en un sermón transcrito en el libro en cuestión, exponía que “el mal puede ser consentido por dos motivos: por el bien que pueda generar, o por el mal mayor que ayude a evitar”. Si evita un mal extremo, es aceptable cometer el mal menor. Así, el mal menor sería necesario si permitiese evitar el mal espiritual que aparece como el peor de todos. Inclusive sería aceptable, si se trata de un mal espiritual menor que evitase un mal espiritual mayor. Recíprocamente, resultaría necesario cometer un mal corporal menor si con él se evitase uno mayor. De esta manera, la argumentación teológica se constituyó en una disyuntiva lógica que no sólo permite, sino que justifica la necesidad de cometer el mal como alternativa preferible. En resumen, en el mundo, se trate de la moral privada en el escenario de las personas civiles; o se trate del contexto público donde el príncipe opta libremente por tomar las decisiones que prefiere, conduciendo la política y realizando su virtud como gobernante; el mal no sólo sería posible, sino que resulta necesario y justificable. En La mandrágora, comedia escrita en 1518, Maquiavelo pone en palabras de Timoteo, un cura codicioso y corrupto, una argumentación similar a la de Bernardino de Siena, aunque no referida a la usura, sino a la infidelidad conyugal que una mujer cometería por necesidad para producir el bien generalizado; es decir, la decisión y realización de una acción mala daría lugar, paradójica pero profundamente, a la generación del bien. En la obra de Maquiavelo de 1513, El príncipe, la misma argumentación se constituye en la justificación subyacente que da sentido a las decisiones políticas del legislador, decisiones 1 Este texto es la exposición de Blithz Lozada en el “Seminario nacional: 500 años de El príncipe” llevado a cabo por la Carrera de Ciencias Políticas el 18 de septiembre de 2013. Quienes deseen acceder gratuitamente a contenidos del autor relacionados con la temática, pueden recurrir al sitio web: www.cienciasyletras.edu.bo. En él encontrarán publicaciones sobre educación, ciencia política, filosofía e historia que son difundidas como libros y artículos en revistas especializadas. 2 Miembro de la Academia Boliviana de la Lengua asociada a la Real Academia Española. Docente emérito de la Universidad Mayor de San Andrés e investigador en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Publicó 18 libros y ha escrito 60 artículos para revistas especializadas, con artículos en formato físico y electrónico. Licenciado en filosofía con estudios de economía. Maestría en gestión de la investigación científica y tecnológica, y maestría en filosofía y ciencia política. Concluyó el doctorado de Gestión del desarrollo y políticas públicas. Diplomado en educación superior y ciencias sociales. Fue miembro del Comité Ejecutivo de la Confederación Universitaria Boliviana y de la Central Obrera Boliviana.