Oswald de Andrade y la antropofagia: nueva digestión del origen La aparición de una vanguardia plantea, ineludiblemente, el traspaso de un límite. Como superación de un pasado y una convención cultural, este traspaso se lleva a cabo a partir de un quiebre: una ruptura con la temporalidad progresiva para instaurar en esa grieta una “potencia intensa de comienzo” que “solo se piensa en presente” (Badiou, 173: 2005). El movimiento vanguardista brasileño del siglo XX hace de estos límites una pieza fundamental para su creación: no busca liberarse del pasado literario sino ingerirlo, absorber las huellas que ha dejado para reelaborarlo en un gesto político que funde una nueva forma de producción artística. El Manifiesto Pau-Brasil (1924) y el Manifiesto Antropófago (1928) de Oswald de Andrade proponen un nuevo movimiento que procede a ir hacia al pasado para desarticularlo y así reescribir el archivo latinoamericano y el archivo occidental. El movimiento antropofágico de la década ‘20 retorna a un pasado nacional para convertirlo en motor de una nueva corriente. Como señala Mario Cámara, en este retorno se produce una suerte de vacilación entre los límites que separan a la utopía de la barbarie. “Lo que hace Oswald de Andrade es recuperar el costado utópico que otorgaba sentido al indio bueno y manso, y colocarlo del lado del indio bárbaro y caníbal” (Cámara, s/f: 9) generando así “un efecto de sincronización pertubadora, donde la violencia convive, lado a lado, con el paraíso y la civilización” (ídem). Se trata, entonces, de la reescritura de un mito, de enaltecer el carácter bárbaro para convertirlo en un gesto artístico que no niegue el pasado tanto de nacional como internacional sino que, por el contrario, lo enfrente en un ritual sagrado, lo coma y lo vuelva así parte de su presente: “la absorción del enemigo” (Andrade, 2008: 45) El movimiento antropofágico aparece así como un quiebre: una ruptura de los límites de la tradición artística había instaurado en el presente. Ya sea el mito del indio como buen salvaje, el abordaje romántico o los límites que separan obra y vida la producción de la Antropofagia reescribe el origen para encontrar una nueva forma de ver el presente. El propósito de este trabajo será ver que el trabajo de Oswald de Andrade vira hacia un prosaísmo que antepone la experiencia, el sincretismo, la ironía y la visualidad de la palabra a una poesía alejada de la vida. “Contra Goethe” (ídem), contra una tradición romántica, contra “el hablar difícil”(ibídem: 19), la poética oswaldeana acarrea el gesto vanguardista de fundar un nuevo archivo y llevar al papel una nueva visión de nuevos objetos poéticos. Para dar