Una experiencia de evaluación dialógica en línea Mariela N. Gómez Colegio Nacional Arturo U. Illia marielangomez@gmail.com En las siguientes líneas abordaré el relato de una experiencia que se pregunta por el sentido de la evaluación y, a partir de allí, exploraré una posible vía para mejorar sus herramientas y métodos para el caso de las producciones escritas. Dado que se trata de una experiencia en desarrollo, se concentra más bien de la apertura de interrogantes a la luz de reflexiones de quien suscribe sustentadas en bibliografía crítica y no un trabajo de análisis consumado. Hecha esta aclaración, permítanme describir el diagnóstico que me mueve a estas preguntas. Sospecho que algunos de los auditores se habrán encontrado con situaciones similares en el aula. He comenzado a desarrollar la experiencia en las dos asignaturas que tengo a cargo “Lengua” de 5º año y “Literatura” de 6º año. Observemos el primer caso. Allí, la planificación apunta, entre otros objetivos del aprendizaje, a la producción de una serie de escritos de diversa índole. La primera pregunta que me hice es ¿cómo realizar una devolución significativa sobre semejante tarea en 80 minutos semanales con cursos de un promedio de 30 estudiantes? Los métodos e instrumentos tradicionales de corrección me parecieron al menos insuficientes. Imaginemos una situación hipotética dentro de este escenario. Luego de dar una serie de indicaciones, materiales de estudio y ejercicios al estudiante, se propone una consigna de resolución escrita para entregar en un plazo determinado. No hay suspensiones inesperadas de clase u otros imprevistos y el estudiante responde en tiempo y forma. En el transcurso de una semana (nuevamente, sin interrupciones climáticas, ni debidas a actividades escolares, ni de ninguna otra índole), el docente (que, evidentemente, solo se dedica a este curso), corrige concienzudamente, hace observaciones y sugiere una enorme cantidad de modificaciones al texto. Entrega esta devolución al estudiante, pero no tiene el tiempo presencial de explicar sus comentarios. El estudiante, en soledad, relee el trabajo y la infinidad de posibles mejoras con toda la dedicación que puede e intenta mejorarlo a partir de su interpretación de las notas docentes. Pasada una semana (en la que, indiscutiblemente, se dedicó solo a esta asignatura) entrega el trabajo revisado. ¿Les suena posible esta escena? ¿Identifican algunas ficciones en este relato? Empecemos por lo evidente. Es casi creer en las utopías suponer que no surjan interrupciones o imprevistos en el dictado de la asignatura. Estamos inmersos en un