NARRATIVAS núm. 44 – Enero-Marzo 2017 Página 25 Ensayo LA POLÉMICA ALBERDI - SARMIENTO: DIVERGENCIAS Y DISPUTAS EN TORNO A DOS IDEARIOS EN CONFLICTO por Fernando Nahuel Valcheff García Chocaron dos filosofías ocasionalmente distintas, dos temperamentos diferentes, dos posiciones frente al orden político, dos maneras de sentir la patria. Horacio Zarraquín Becú en La polémica Alberdi - Sarmiento en Chile El análisis de los motivos que dieron origen a la conocida disputa entre Juan Bautista Alberdi y Domingo Faustino Sarmiento, plasmada en las Cartas Quillotanas (1853) y Las ciento y una (1853), supone un ejercicio de rastreo en el pasado que permita reflexionar acerca del contexto sociohistórico argentino de aquella época. Comprender los pormenores, las causas y los rumbos de la contienda, requiere el conocimiento de un panorama complejo cuyas bases arraigan fuertemente en la coyuntura política argentina de mediados del siglo XIX. La inminente caída de Rosas, tras 17 años ininterrumpidos en el poder, agita la arena política de manera incisiva. El debate público gira en torno a la necesidad de organización institucional de la nación y el modelo de país que se desea implementar. Mientras tanto, la derrota de Rosas en la Batalla de Caseros a manos del ejército de Justo José de Urquiza, posiciona a este último como figura de poder central y, en consecuencia, como el natural candidato a encargarse de poner en marcha el proyecto de país que la República reclama desde hace tiempo. En este contexto, resulta de crucial importancia la firma del Acuerdo de San Nicolás en el mes de mayo de 1852, avalado por 13 provincias argentinas —a excepción de Buenos Aires— con el objetivo de sentar las bases de la organización nacional. Sus tres resoluciones fundamentales son el establecimiento de la vigencia del Pacto Federal de 1831, la convocatoria a un Congreso General Constituyente a llevarse a cabo en la ciudad de Santa Fe y la creación del cargo de Director provisorio de la Confederación Argentina, que recae en Urquiza. Este pacto constituye el desencadenante de la confrontación entre Alberdi y Sarmiento: mientras que el primero defiende la legitimidad del documento, el segundo sostiene su nulidad. Las tomas de posición frente al acuerdo cimientan las bases del conflicto, dejando en evidencia dos idearios en pugna que sostienen una determinada postura en torno a la libre navegación de los ríos y la distribución equitativa de las rentas aduaneras —temas en boga que reclamaban ser resueltos—, así como la adhesión o el rechazo a la figura de Urquiza y su proyecto. Alberdi coloca a Sarmiento como iniciador de la polémica al incluir en sus Cartas Quillotanas una «Advertencia» al lector que consiste en la transcripción textual de la «Dedicatoria de la campaña en el ejército grande» (1852) de Sarmiento. En ella, el sanjuanino hace referencia a los motivos que lo llevan a desconfiar de Urquiza y que lo impelen a «explicar las causas del descalabro que este hombre ha experimentado» (2005: 78). El escrito, sin embargo, no sólo muestra su rechazo hacia la figura del Director provisional, sino que también se encarga de desacreditar a Alberdi mediante afirmaciones de tono beligerante («Ud. que tanto habla de la política para justificar enormidades que repugnan el buen sentido», p. 78), alegatos con los que lo desprestigia («No será el timbre menor de su talento y sagacidad el haber provocado y hecho necesaria esta publicación», p. 79) y acusaciones que pretenden deshonrarlo («Ud. sabe, según consta de los registros del sitio de Montevideo, quién