1 ¿FELICES LOS INFELICES? LOS TEXTOS EVANGÉLICOS DE LAS BIENAVENTURANZAS IANIRE ANGULO ORDORIKA En las estanterías de librerías grandes y pequeñas se multiplican los li- bros catalogados bajo el título de autoayuda. Este dato evidencia que la pre- gunta en torno a la felicidad y el sentido de la vida no es algo anacrónico ni pasado de época. Al contrario, quizá resulte más actual que nunca. Tras ciertas modas, como la del mindfulness, late una búsqueda que se arraiga en lo más profundo del corazón humano, aquella que se pregunta por cómo abordar la existencia de manera que nos sintamos realizados y plenos. Estos grandes interrogantes también encuentran su eco en la Escritura. Si bien la literatura sapiencial se ocupa de manera especial de estas cuestiones en el Antiguo Testamento (AT), el pasaje que mejor parece pla- tearse este tema en el Nuevo Testamento (NT) resultan ser las llamadas bienaventuranzas. Lo paradójico es que estas nos transmiten un mensaje en apariencia contradictorio, pues ¿acaso pueden ser felices los infelices? ¿Qué implicaciones sociales tiene afirmar la dicha del pobre? ¿Cómo de- bemos interpretar el cumplimiento futuro de las promesas que se plan- tean? La intuición de que las bienaventuranzas constituyen el núcleo del mensaje evangélico se ha confabulado con la complejidad para alcanzar una interpretación adecuada de sus contradictorias formulaciones. La comprensión de estos versículos ha oscilado entre la exhortación ética, que percibe en sus palabras un impulso a asumir como propias ciertas virtudes, y la promesa futura, que subraya la resolución de estas paradojas en el tiempo escatológico. Relevancia y dificultad explican la extensa y variada literatura teológi- ca y espiritual que se ha gestado en torno a estos pasajes neotestamenta- Revista Agustiniana 180-181 (2019) 000-000