267 Lecturas y reverberaciones de la Revolución Rusa y la Unión Soviética en la cultura argentina (1917-1960) Adriana Petra La Revolución Rusa tuvo un impacto global casi inmediato. De eso eran conscientes los dirigentes revolucionarios, con Lenin a la ca- beza, que aspiraban y necesitaban que su ejemplo se extendiera y se dispusieron a promoverlo, creando una organización transnacional que propagó el modelo bolchevique por los cinco continentes. Los ecos de Octubre fueron extensos y variados y casi no existió lugar en el mundo donde sus múltiples efectos no llegaran, más tarde o más temprano. En la Europa en ruinas posterior a la Gran Gue- rra, la inspiración de la gesta bolchevique alentó tempranamente movimientos insurreccionales en países como Alemania, Hungría y Polonia, que terminaron brutalmente sofocados. Luego de la Segunda Guerra Mundial, el modelo soviético, que entonces brilló como nunca producto del papel principal que le cupo a la Unión Soviética en la derrota del nazismo, fue evocado por los revolucio- narios chinos para fliar su propia revolución campesina, que a lo postre sobreviviría, con fexiones notables, al modelo original, que se derrumbó sin remedio a principios de los años noventa. Entre fnes de la década de 1950 y 1970, por vía del antiimperialismo, la urss ofreció una alternativa a los movimientos de descolonización del emergente Tercer Mundo. El modelo del Estado socialista so- viético fue replicado y ponderado por vía de la emulación o de la coacción, como sucedió en los países de la Europa del Este, pero también provocó reacciones enconadas: el anticomunismo fue uno