126 Resumen El siguiente trabajo analiza los cambios de- tectados en el proceso histórico del cemen- terio del Viejo San Juan 1 entre el 1900 hasta el 1921, cuando trascendió de la escala veci- nal para colocarse en la escala nacional. Este cambio valorativo contribuyó a la construc- ción de una nueva memoria sociohistórica del mismo. Nuestra hipótesis es que este proceso se inició con el enterramiento de f- guras históricas relevantes en el cementerio, como José Celso Barbosa (1857-1921) y José de Diego (1866-1918). La prensa y su dis- curso fueron claves para la construcción de la memoria social en torno a ellos y al cemente- rio. Estas inhumaciones en el cementerio no ocurrieron por casualidad; el enterrarlos allí, se le otorgó un carácter de prestigio a este camposanto, actitud que contrastaba con la que predominaba en el siglo XIX. Introducción En años recientes, la historiografía puerto- rriqueña ha tenido avances signifcativos con respecto a las investigaciones y trabajos reali- zados sobre el cementerio Santa María Mag- 1 Hoy cementerio Santa María Magdalena de Pazzi. dalena de Pazzi (López de Victoria 1998; García Cacho 2012 y 2017; Lugo 2016; Ola- zagasti 2017). Uno de estos avances ha sido el análisis de su proceso histórico a lo largo del siglo XIX, ya que ha revelado cambios en torno a las actitudes de los sanjuaneros sobre esta necrópolis. Estos cambios se iniciaron con las reformas de 1863, que incluyeron el levantamiento de una capilla que dotó el es- pacio de una signifcación religiosa de la que carecía al fundarse de modo provisional en el 1814 (Archivo General de Puerto Rico: Fon- do del Municipio de San Juan, 325, 96, 1; Coll y Toste 215-217). Con la reforma de 1863, hubo un antes y después en el cementerio del viejo San Juan, ya que antes de esta el ce- menterio era una necrópolis que no gozaba de la aceptación de los vecinos de la ciudad (AGPR: Fondo de Gobernadores Españoles 10, 545, 6-8). Esta poca aceptación podría expli- car por qué las monjas carmelitas continuaron enterrándose en el monasterio de San José, y hasta hubo solicitudes por parte del cabildo catedralicio para hacerse enterrar en la cate- dral, porque lo preferían al cementerio Santa María Magdalena de Pazzi (Archivo Gene- ral de Indias: Fondo General Santo Domingo, 503, 540-542; FSD 500, 963). Estas accio- nes, aunque no son parte del objetivo de este “Ayer de Diego, hoy Barbosa”: Memoria social de los entierros de José de Diego y José Celso Barbosa y la resignifcación del cemente- rio Santa María Magdalena de Pazzi Juan Carlos García Cacho Fotos de José de Diego, izquierda, y José Celso Barbosa, derecha, suministradas por el Archivo General de Puerto Rico.