Sánchez-Duarte, J.M. y Magallón-Rosa, R. (2020). “Aprendizajes de pandemia: desinformación y COVID-19”. Telos, Septiembre 2020. Disponible en: https://telos.fundaciontelefonica.com/aprendizajes-de-pandemia-desinformacion-y- covid-19/ 27 de septiembre de 2020 Aprendizajes de pandemia: desinformación y COVID- 19 José Manuel Sánchez-Duarte Raúl Magallón Rosa El ecosistema de los bulos se reinventa con cada nuevo mensaje y cada nuevo envío y se repite en cualquier parte del mundo. Una voz de un médico alerta del colapso de su hospital, del uso de un medicamento estrella para atajar el virus y de los intentos del Gobierno por ocultar las cifras de fallecidos. El audio, de origen desconocido, circula por los servicios de mensajería instantánea, de teléfono a teléfono, da el salto a las redes sociales y acaba permeando en algunos medios de comunicación convencionales de manera rápida, a veces en apenas unas horas. Aquellas personas que pudieron dudar de su fiabilidad se quedarán al margen del ciclo, pero las barreras para detener su circulación se pulverizan. Vivimos el momento de la normalización de todos los procesos de desinformación en la esfera pública. No asistimos solo a un fenómeno que afecta a la desinformación de carácter político. Cualquier ámbito de la vida social, cualquier cuestión política, desde la inmigración a la ciencia, pasando por los remedios y las soluciones a una pandemia mundial se ven abocadas al escrutinio de la duda, la tergiversación y la mentira. Las corrientes de desinformación que circularon durante los primeros meses de la crisis del coronavirus no solo han llegado para quedarse, sino que posiblemente marcarán muchas decisiones de nuestro futuro más próximo. Los distintos vectores y sus tipos de circulación forman parte de procesos, estrategias y actores tan diferentes que el mero hecho de intentar analizarlo resulta más un ejercicio de aprendizaje que de análisis. Más incluso si se describe desde la mirada de un presente inmediato y ante la necesidad de respuestas inminentes. No es novedoso el hecho de que, en periodos de alta intensidad informativa y acontecimientos imprevistos de duración indeterminada, la ciudadanía necesite con mayor urgencia ampliar sus datos y obtener detalles sobre los hechos narrados en las noticias. Tradicionalmente ese conocimiento sobre la realidad era, casi en exclusiva, mediado a través de medios de comunicación convencionales. Sin embargo, las redes sociales y los sistemas de mensajería instantánea han desarrollado un ecosistema informativo que en muchas ocasiones queda fuera del radar de los medios de comunicación y que se muestra complementario a este como gestor y productor informativo. ¿Qué aprendizajes se han derivado de estos procesos? ¿Con base en qué lecciones podemos analizar el futuro? ¿Cómo construimos el presente?